Por que no vamos a los mundiales... de futbol

bervum

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Son horas bajas para la selección vinotinto, la euforia mundialista inflada en nuestro país por la mercadotecnia, ha dado paso a un pesimismo que se compagina con la dura realidad social.

El boom vinotinto nos permitió ver que podíamos llegar -y de hecho favorecidos por un Brasil anfitrión, casi llegamos en las últimas eliminatorias- pero esta dosis de realismo propinada por los malos resultados. tiene que hacernos reflexionar en el por qué no llegamos a los mundiales.

No llegamos a los mundiales por una multiplicidad de problemas, unos estructurales y otros coyunturales.

Entre los problemas estructurales, está uno que es transversal a toda la problemática del fútbol venezolano: El torneo de fútbol profesional venezolano es un DESASTRE.

En el fútbol profesional venezolano (que es un auténtico piropo colocarle ese adjetivo) existe una arraigada cultura de la deuda, es una auténtica rareza el equipo que cumpla puntual y continuamente los pagos de su plantilla -hay casos verdaderamente alarmantes como los LLaneros de Guanare- por más que el embrionario sindicato de jugadores insista en la cancelación de los mismos. A su vez las condiciones para el espectáculo son muy malas, las canchas están igual de vacías como deterioradas y las transmisiones televisivas están a años luz de los futbols que se ganan habitualmente los cupos en los mundiales.

Las condiciones de este torneo sencillamente no permiten competir a los equipos venezolanos en las competencias internacionales. en este tipo de competencia cada año hay por lo menos una comiquita de los equipos venezolanos y las clasificaciones son sin excepción heroicas, de darse estas, nunca se domina con claridad la llave, mucho menos el grupo.

A las condiciones descritas hay que sumarle que los clubes de fútbol, no son tal. Los equipos de fútbol venezolanos en su inmensa mayoría viven del antojo del gobernador estadal de turno o de un mecenas que le de sustento. Salvo el Caracas Fútbol Club ninguno se puede sostener por los ingresos que produzca como entidad, la venta de las camisetas brilla por su ausencia y la venta de los jugadores al extranjero son golpes de suerte.

Por más que se pueda analizar problemas coyunturales como el retiro de Arango o el rendimiento de Chita, con este torneo como esta no se va para el baile.

Por cierto ya que salvo intervención divina no vamos a Rusia, ¿no deberíamos empezar a trabajar en estas problemáticas a ver si suena el himno en 2022? personalmente considero que si, pero aun mandando el Esquivelismo en la FVF no creo que se haga nada en ese sentido. A ver el mundial de Beisbol señores...

Alesandro Houseman