Luces y sombras iniciales del 6-D: entre la democracia y los canibalismos

bervum

Las opiniones expresados en esta sección estan bajo responsabilidad del usuario que las emite

El 6-D ganaron las instituciones: por ahora

El 6-D todos los actores hicieron su trabajo y lo hicieron bien, el CNE, el gobierno y la oposición. No vino el apocalipsis como vaticinaban los mismos de siempre, porque algo hemos aprendido durante todo este tiempo, en especial en este nuevo siglo. Eso me alegró y me dio tranquilidad. De los resultados parece inferirse que el voto castigo fue determinante; si esto es así, el voto chavista fue definitivo para estos resultados (en sus distintas modalidades: abstención, voto nulo o voto castigo). La gente no votó por la oposición, votó contra el gobierno. Esto no lo debe perder de vista ninguno de los dos bandos. Como bien lo apunta Ociel López en su libro “¡Dale más gasolina!: Chavismo, Sifrinismo y Burocracia”, una cosa es el chavismo y otra la burocracia que gobierna. La élite política no puede ni debe estar tan desvinculada e ignorante de lo que sucede en la calle y lo que le afecta a la gente en su vida cotidiana. El discurso social y el adversario político no deben ser utilizados para encubrir la mala gestión, la ineficiencia y la corrupción. Vienen nuevos tiempos, es el momento de hacer nuevamente política con “P” mayúscula. La oposición no debería intentar hacer caída y mesa limpia, ni convertirse en lo que tanto ha criticado, cuidado con embriagarse con el éxito; el gobierno debe rectificar y hacer una profunda autocrítica, con humildad y atención. Los dos bandos existen y están obligados a reconocerse, esto en modo alguno significa claudicar principios, de lo que se trata ahora es de recuperar la cultura de debate político, que ahora debe iniciarse en la Asamblea. 

¿Errores? Un montón, de parte y parte, una mala oposición tiene como consecuencia un mal gobierno y viceversa, dialéctica pura. No podemos seguir escogiendo entre lo menos malo. Toda la dirigencia política necesita adecentarse. Que nadie crea que hay recetas mágicas, cuidado con reduccionismos y simplificar más de la cuenta lo que es de por sí complejo. 

Canibalismos

A una semana de las elecciones siento un tufo a canibalismo. A canibalismo exógeno entre oposición-gobierno y a canibalismo endógeno: intra-oposición e intra-gobierno. Los tres canibalismos me preocupan.

No veo contrastes reales de proyectos de país, ni discusiones sectorizadas, lo único que los mueve es el quítate tú pa’ ponerme yo, y la visión del Estado como un botín. La lucha es por el poder y los recursos, por nada más. Nadie asume responsabilidades, es el “pero tenemos patria” versus el “pero tenemos cambio”, hay mucha guerra de consignas, pero poco debate sustantivo. Unos no saben ganar y los otros no saben perder. Lamentablemente hasta ahora eso es lo que percibo.

La oposición no es un bloque homogéneo, se unieron tácticamente para tener una maquinaria electoral más eficaz, sin embargo, ahora comienzan las luchas internas para repartir la torta… Pero ¿hay agenda más allá de la ley de amnistía y la revancha? La agenda no puede ser la revolución restauradora que busca volver a la Constitución de 1961 y volarse derechos conquistados. Su canibalismo les impide tener un proyecto de país que incluya a todos los sectores, solo ven hacia arriba (grupos económicos), no han aprendido a ver  hacia abajo, hacia los más excluidos,  esto puede traer como consecuencia que la victoria electoral no sea capitalizada políticamente por mucho tiempo. 

El gobierno tampoco es un bloque monolítico, el abuso del uso de la figura de Chávez, la sobreexposición mediática de sus dirigentes y el melodrama juegan en su contra. Los procesos reflexivos y la autocrítica han sido alcanzados por la escasez. Nadie asume responsabilidades, compiten para ver quién es el más puro, el más comprometido, para emprender una cruzada  contra los críticos, los infieles, los traidores, los malagradecidos, como si los derechos fuesen dádivas. Más de uno está esperando caída y mesa limpia para pescar en río revuelto. Ojalá en esta batalla no triunfen los más mediocres, los menos capaces y los menos éticos. Dicen que miran hacia abajo pero no lo hacen más allá de sus ombligos.

Ojalá esté errado en mi percepción…

Publicado originalmente en Contrapunto.com.

Keymer Ávila