LOS DESAFIOS DE LA CUMBRE DE PARIS

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En el marco de de la 70° Asamblea General de las Naciones Unidas, se aprobaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible  - Agenda 2030, entre los cuales uno de los temas de relevancia es el cambio climático y sus negativos efectos en el planeta, en  miras a la vigésimo primera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21/CMP11)  que tendrá como sede a Francia los días 30 de noviembre al 11 de diciembre.

La aspiración que tiene la América Latina es que, la COP21 sea escenario de vanguardia en cuanto a toma de decisiones contundentes, que vayan más allá de lo tradicionalmente visto en este tipo de encuentros, donde los países industrializados y contaminantes no asumen responsabilidades aprobándose declaraciones utópicas sin la voluntad política de su cumplimiento.  

Ya nuestra región viene haciendo esfuerzos en la materia, para el año 2010 en Tiquipaya – Bolivia, se realizo la I Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, la misma hizo una contundente crítica a la Cumbre de Copenhague del año 2009 organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), para muchos gobiernos, analistas, ambientalistas y población en general fue considerada como un fracaso, ya que el objetivo de la misma era la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, que se aplicaría a partir de 2012, cosa que evidentemente no fue posible, ya que su antecedente fue la muy tímida propuesta de la Unión Europa en el 2007 en cuanto a la reducción de sus emisiones del CO2 y en el año 2001 George Bush toma la decisión de retirarse del Protocolo de Kyoto, eso antecedió a promesas sin sustento ni compromisos por parte de Obama llegando hasta el día de hoy con resultados nada alentadores en la materia.

Ya el Presidente Hugo Chávez en su intervención en Copenhague decía “no cambiemos el clima cambiemos el sistema y en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta” y citando a Hervé Kempf en su libro: Cómo los ricos destruyen el planeta?,  Chávez llamo a la reflexión diciendo “No podremos reducir el consumo material a nivel global si no hacemos que los poderosos bajen varios escalones, y si no combatimos la desigualdad. Es necesario que al principio ecologista tan útil a la hora de tomar conciencia, pensar globalmente y actuar localmente, le sumemos el principio que impone la situación: consumir menos y repartir mejor”. Ya alertaba el Presidente Chávez que el 60 % de los ecosistemas del planeta están dañados, el 20 % de la corteza terrestre está degradada; sumado a la feroz desforestación y la pérdida de diversidad biológica entre otras catástrofes ambientales que ha sufrido el planeta, perdiendo el mismo según sus palabras “la capacidad para autorregularse”.

Luego de estas reflexiones y leyendo los indicadores ambientales nada alentadores me pregunto entonces que buscamos de la COP21? Lo que sí está claro es que estamos delante del grandísimo reto de crear la formula que promueva el desarrollo económico sin perjudicar el ambiente, cosa que se hace cuesta arriba con la utilización de los combustibles fósiles y el desarrollo voraz de los países industrializados pero, como crear esta fórmula sin decisiones vinculantes legalmente y sin el compromiso y la voluntad de los países contaminantes en aplicar políticas ambientales sostenibles?

Para el año 2010 los movimientos sociales ambientalistas y humanistas reunidos en Bolivia en defensa de la Pachamama promovieron un conjunto de decisiones que hasta el día de hoy no han sido tomadas en cuenta, ideas progresistas como el realizar un referendo mundial sobre el cambio climático; crear un Tribunal Internacional de Conciencia identificando la responsabilidad de los Estados, las compañías y otros actores, entre otras. Recientemente en Octubre 2015 y con miras a la COP21 se realizo en el mismo escenario que en el año 2010 (Tiquipaya – Bolivia) la II Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Defensa de la Vida, en la misma se realizaron propuestas que serán llevadas a la Cumbre de Paris en la voz del Presidente Evo Morales Ayma, con el fin de presionar a los líderes del mundo para frenar la contaminación del planeta y combatir el cambio climático.

Una de las propuestas más importantes de este encuentro fue la hecha por el Presidente Rafael Correa el cual pidió la creación una Corte de Justicia Ambiental, esperemos esto no quede en utopía y Francia sea el escenario donde se rompan esquemas y se adquiera el compromiso de juzgar los delitos ambientales, además de hacer que los mayores contaminantes del mundo sean presionados a rendir cuentas y a resarcir sus acciones. Estas propuestas vienen a ser de vital importancia en un mundo donde deben romperse paradigmas políticos y acabar con la costumbre del lobby de los países pudientes que al final tienen más peso que las declaraciones de cumbres ambientalistas.

Siendo sincera me pregunto: cómo podemos llevar adelante la propuesta boliviana de “adoptar un nuevo modelo "civilizatorio” en el mundo, sin consumismo, "guerrerismo”, mercantilismo ni capitalismo, construyendo y consolidando un orden mundial para el "vivir bien”, cuando las guerras y las intervenciones injerencistas están a la orden del día?, cómo hacer entender a los países industrializados que el desarrollo sin sostenibilidad nos llevara a la catástrofe de acabar con la vida en el planeta? Todo esto quedara en utopía plasmado en un papel más de trabajo si realmente, no existen sanciones penales para los daños ecológicos, estos encuentros en sitios elegantes y con altos costos en viáticos no generaran la solución que nos demanda la tierra y la humanidad.  

La propuesta del premio Nobel de la Paz argentino - Adolfo Pérez Esquivel, es mucho más realista y traería una luz en el camino en cuanto al problema ambiental, el mismo exhorto a reformar el Estatutos de Roma sobre el Tribunal Penal Internacional para incluir los delitos ambientales, sin necesidad de crear un tribunal que es mucho mas cuesta arriba y casi imposible de lograr, la idea es incluir formalmente al daño ambiental como crimen de lesa humanidad.  Espero estar equivocada y que la COP21 realmente traiga a la humanidad la justicia ambiental que tanto necesita este planeta, pero en realidad no soy nada optimista al respecto.

 

 

 

 â€œSeamos capaces de hacer de esta Tierra no la tumba de la humanidad, hagamos de esta Tierra un cielo, un cielo de vida, de paz, y de paz de hermandad para toda la humanidad, para la especie humana”.

(Hugo Chávez Copenhague 2009)

 

 

 

 

@aidiana09

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Aidiana Martinez