La victimización del pueblo y sus efectos negativos

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La victimización del pueblo y sus efectos negativos

Hoy en día, nuestro país está inmerso en un mar de demagogia política. Mucho se vocifera acerca de defender los logros alcanzados por la revolución, específicamente hablando de la Ley Orgánica del trabajo, los trabajadores y trabajadoras (LOTTT). Pero analicemos desde el análisis de resultados, los impactos de estos llamados beneficios. Y para esto partiremos de la premisa que el objetivo último de esta ley es la felicidad suprema del pueblo.

Prestaremos particular atención a los artículos (335-336-337 y 338) en cuanto a la protección de las mujeres embarazadas y el art. 94 sobre la inamovilidad laboral en general. Recientemente he tenido contacto directo con un caso en el cual, una trabajadora de PDVSA con menos de un año de contratada, quedó embarazada. Por ley, ha recibido desde el 15 de octubre su descanso prenatal y posnatal. Esto significa que ha pasado seis meses y medio, sin producir ni un centavo para la empresa que en el mejor de los casos, la está manteniendo. Esta afirmación podría hacer ruido a los oídos de algunos, pero viendo el fenómeno de manera objetiva, si esta empleada se embaraza nuevamente en un periodo inferior a un año del nacimiento de su bebe ella habría significado la enorme suma de un año y un mes, de remuneración no trabajada.

Esto implica, que alguien dentro de PDVSA debe hacer el trabajo que ella hacia es decir, el costo para la empresa se duplica, ya que asumimos que se debe contratar a alguien más. Quizás las grandes empresas y la administración pública puedan darse el lujo de mantener a personas que no trabajan, pero la mediana y pequeña empresa no. Esto trae como consecuencia que menos mujeres son contratadas debido al riesgo que implica, en términos monetarios, su embarazo. Resulta interesante imaginar cuanto le cuesta anualmente a la nómina de la administración pública y a la de PDVSA todas las empleadas que se embarazan. Y aquellas que tienen dos o tres hijos durante su estadía en la empresa, cuanto tiempo han pasado recibiendo el salario sin trabajar. Esto no quiere decir que una mujer en estado no merezca su descanso prenatal y posnatal, pero debe ser más comedido. Ya que, finalmente en vez de proteger a la embarazada se le está perjudicando al reducir sus posibilidades de empleo.

De igual manera, la inamovilidad laboral genera una “estabilidad” se termina convirtiendo en improductividad, ya que el empleado se siente seguro de que, a menos de que robe no se podrá prescindir de sus servicios. Estos dos factores son apenas pequeñas partes de la ecuación enorme que tiene a Venezuela en un atolladero de improductividad e importación. Las trabas para crear una pequeña empresa son tantas, que finalmente la gente prefiere desplazarse al mercado informal. Revender es mucho más fácil y mucho menos costoso que producir. ¿Qué impuesto pagan los bachaqueros o bajo qué estructura de costos se rigen, quien les exige precio justo?

Plantear a la empresa privada como el enemigo del pueblo y al trabajo como un sinónimo de explotación solo deviene en un hijo malcriado que no sabe hacer más cosa que pedir, que cree que todo le pertenece por derecho o por “deuda histórica” y no que debe ganárselo a punta de trabajo. El socialismo, en teoría reparte equitativamente las riquezas pero si no se produce nada, no hay nada que repartir. Y la felicidad suprema es una quimera que solo alcanzan los encargados de importar los productos finalizados mientras una fracción del pueblo espera para revender y empezar el ciclo otra vez.

Seguiremos comentando este tema…

@PuncelesMarcel

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Marcel Punceles