La burguesía no es confiable

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Orángel Rivas


 

Venezuela es un país cuyo gobierno se ha declarado socialista, lo cual ha generado ataques feroces de la burguesía, que se expresan en especulación, acaparamiento y contrabando. No es sólo un  problema de orden administrativo, ni técnico lo que ocurre en nuestro país, es más bien la expresión nacional del enfrentamiento mundial del capital contra  el trabajo y contra los pueblos, que se libra a nivel mundial, es el equivalente, salvando las distancias, a los ataques de las fuerzas del imperio contra Afganistán, Irak, Libia, Siria o las violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno israelí al pueblo Palestino. El capitalismo en su lucha por la hegemonía y su expansión ha quebrantado la legalidad  y la institucionalidad que el mismo ha creado. La burguesía en Venezuela viola leyes, regulaciones y los más elementales principios de convivencia, no ha dado tregua desde el año 1999. Por ello, hay que responderle con medidas, que superen la institucionalidad vigente. Las medidas de política económica, como, por ejemplo, el control de precios,  sin asco son burladas, lo que conduce a la pérdida de credibilidad. El esfuerzo por satisfacer las necesidades del pueblo son inmensos, especialmente el abastecimiento de alimentos, la construcción de viviendas, los servicios de salud, los servicios culturales, entre otros;  pero que son licuados por la guerra económica. Si estamos en guerra, hay que eliminar la artillería del “enemigo”, neutralizarle su poder de fuego. La transición al socialismo necesita medidas dirigidas a la raíz de los problemas y proporcionales al desempeño hostil de la burguesía, por lo cual hay que interrumpir necesariamente sus principales circuitos de producción y realización del plusvalor.

Orángel Rivas