El fetiche del petróleo

bervum

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La siguiente expresión es una de las más escuchadas en los últimos años en Venezuela, se repite como punto de partida para no entender nuestros problemas, "Venezuela es un país rico, tiene las mayores reservas de petróleo del mundo".

Sí, bajo tierra, donde no sirve de nada.

Decir que se es un país rico, por tener petróleo bajo tierra es como que un hombre diga que tiene 50 hijos, porque su espormatograma demuestra la gran calidad y potencia de sus nadadores. El petróleo bajo tierra es como los espermatozoides en los testículos, podrán tener potencial, pero si no se les da el uso que deben y de la manera correcta, pues, solo sirven para alardear.

Otra frase famosa fue "sembrar el petróleo", reinvertir sus ganancias de manera visible, construir con él, para no depender de él. 

Lamentablemente, nuestros gobernantes, actuales y pasados, fueron como el hombre cargado de semen, pero que lo malgastó en masturbarse o en donarlo para que se reprodujeran en otros lados. Siguieron alardeando de lo que tenían adentro, pero sin saber qué hacer con eso.

Aunque no siempre fue así, tuvieron algunos romances con el crecimiento, como el metro de Caracas, la creación de un sistema eléctrico decente, el desarrollo urbanístico, todo en un periodo corto, desde la nacionalización en los 70´s hasta el viernes negro de los 80´s. De ahí en adelante, el fetiche del petróleo llevó a que se malgastara más, a que nuestros gobiernos dependieran más del oro negro y menos de cualquier otra actividad. De nuevo, como en el caso del masturbador, se perdieron generaciones enteras, botadas, salpicadas en baños, el futuro y la estabilidad de Venezuela se iban por el inodoro.

Con la llegada de Chávez y su revolución, el fetiche pasó a ser una enfermedad sexual incontrolable. Aumentaron los precios del petróleo a niveles nunca antes vistos y pasó no que no debió pasar, nada. Chávez se convirtió en el "hombre paja", no solo por toda la que hablaba, sino por la constante masturbación del petróleo, lo regaló a chorros, donde iba dejaba su estampa sin recibir beneficios a cambio, dejó hijos probetas regados en el mundo, pero ninguno en el país (la GMVV y el Hospital Cardiológico infantil son, probablemente, las únicas obras de su gobierno y la primera no impulsó la industria nacional, fue desarrollada por rusos, chinos, iraníes, bielorrusos y otros), Chávez fue un enfermo sexual con el petróleo, lo excitaba, lo hacía sentir poderoso, pero no supo qué hacer con ese poder, era un eyaculador precoz, en el mejor de los casos.

Hoy, con los precios del petróleo también en el subsuelo, se acabó la virilidad, se acabó la potencia, el país necesita con urgencia una Viagra que lo impulse, pero el gobierno no es capaz de admitir el problema, la incapacidad es como la impotencia, nadie quiera hablar de ella, menos aún si es "autoinoculada".

Por ahora, esta caída no la para nadie, aunque seguiremos con la paja mental del país rico, es nuestra fantasía nacional. 

Omar Camejo