Confusión en la Violencia

bervum

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Se ha venido insistiendo en que el tema de la violencia es sumamente peligroso para el país. Avanzamos, aparentemente, de manera inexorable hacia ella. La profunda Guerra Económica que atravesamos, en donde el Imperialismo trata por todos los medios de derrocar el Gobierno legítimamente constituido, genera enfrentamientos por doquier. La tarea de los revolucionarios es, a toda costa, preservar la Paz.

 

Para esto es necesario la claridad política y la vocación de diálogo, sin caer en las tentaciones de quienes ofenden, calumnian y sabotean. En esto, el Presidente Maduro dicta cátedra diariamente de cómo, con el diálogo y el trabajo es posible construir la Paz. Esto no significa, para los revolucionarios, que trabajar por la paz sea callar ante los problemas o no presionar a las autoridades para cumplir con sus funciones. La crítica no se puede confundir con la violencia, sino más bien debe ser entendida como una contribución fundamental para resolver los problemas y encontrar vías para esa construcción colectiva de la paz y del socialismo.

 

Pero en una guerra, a veces existen las víctimas del llamado fuego amigo, es decir, aquellos combatientes que caen producto del fuego que, desde las mismas filas va dirigido al enemigo pero que los atraviesa. Muchas veces se produce porque esos combatientes se colocan más allá de donde debían, quieren estar delante de la vanguardia o asumen posiciones imprudentes y caen víctimas del fuego amigo. En nuestra Revolución ocurre lo mismo.

 

Hay Camaradas que, queriendo ser más revolucionarios que Chávez y Maduro, asumen posiciones vanguardistas que terminan a favor de la misma oposición. Y por supuesto, cuando son cuestionadas esas posiciones, estos Camaradas terminan cayendo víctimas del fuego amigo, hablando metafóricamente. Algunos de esos Camaradas no son capaces de asumir su equivocación y lo que hacen es huir hacia adelante, cayendo en las filas mismas de la oposición. Es un claro ejemplo de lo que ocurre con algunos grupúsculos que en una marea de contradicciones, y diciéndose chavistas, militan en la práctica con la oposición, pactando hasta con el Diablo.

 

Todo esto viene por dos cosas. La primera es la enorme preocupación de escuchar a nuestro Presidente y de escuchar al Partido. Son ellos quienes dirigen la Revolución y a ellos nos subordinamos, con militancia revolucionaria y bajo la consigna de "Irreverencia en la discusión, Lealtad en la acción". La discusión la damos adentro, aunque de manera general se hagan críticas, los aspectos específicos se discuten a lo interno. Pero en la acción política manifestamos la importancia de la lealtad en la acción, de lo contrario caemos en el vanguardismo, la improvisación, el foquismo y terminamos como tontos útiles de la oposición.

 

La segunda es un caso concreto que se dio en mi lugar de residencia. Un conflicto que afectaba a los vecinos era aprovechado por militantes violentos y fascistas de la oposición para construir una guarimba. En eso un camarada que, preocupado por la situación, quería ser más crítico y protestatario que todos, empezó a manejar su descontento llegando a coincidir con la oposición, sin dialogar y sin escuchar hizo suya la propuesta de cerrar la calle. No se daba cuenta de la enorme confusión en que caía en medio de la violencia propiciada por la oposición.

Por eso reiteramos la necesidad de construir espacios de Paz, de contribuir con el diálogo, de trabajar, de producir, de criticar y de ser cada día más como era Chávez y como es Maduro.

Omar Gómez