Arrastrados por montón

bervum

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Siempre creí que el concurso nacional de pobrediablismo se dirimía entre dos personajes: José Temiente Rangel y Pancho Arias, el gocho que mangonea en el Zulia.  Y que la selección final iba a ser muy cerrada.  Aunque pensaba que quien debe haberle quedado debiendo al cirujano plástico tenía la ventaja de los muchos años ejerciendo en esa especialidad.  Pero ahora le salió un tercero: el mofletudo de Hermann Escarrá.  Quien, a pesar del bojote de manteca que lo rodea, pareciera moverse como un peso welter en lo saltimbanqui a favor de quien le prometa o le pague mejor.  Toda la vida pensé que era igual a su hermano: un criptocomunista al que le gustaban la buena vida y los reales que hay que tener para poder disfrutarla —claro que con esta definición no estoy particularizando porque incluye a un gentío dentro de las filas rojas.  Por eso, cuando salió con aquellos gestos altisonantes en contra del régimen, muchos nos dijimos: “Arias Cárdenas II”.  Díganme cuando hizo aquella propuesta de marchar “sin retorno” hasta Miraflores y permanecer allí hasta que el pitecántropo renunciase.  Menos mal que todos sabíamos que era una farsa y nadie le hizo caso porque si no, el sin-escrúpulos de aquel entonces (ahora hay otro en Ciliaflores) hubiese mandado a reeditar la matazón del 11-A.

 

Duró un tiempito echándoselas de opositor, pero debe ser que su médico le explicó que, en su caso, pasar más de seis meses sin jalar era dañino para su salud.  Por eso, a finales del año pasado, se presentó —me cuentan; yo no tengo tiempo para perder viendo mentecatadas— en una cadena de las muchas que “ameniza” el nortesantandereano y le expresó, palabras más, palabras menos: “Mi presidente, mi amigo y compañero, vengo a ratificarle mi solidaridad, a usted y a la revolución”.  Jaleti-jaleti… 

 

Y para que no le quedaran dudas a Maburro —porque el Hermann está claro en que al tipo no lo adornan muchas luces— se presentó la semana pasada en Ciliaflores y le propuso que iniciara una enmienda constitucional para reducir a solo 60 días la vida de la actual Asamblea Nacional y anular la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional.  De ñapa, y para afincarse más, tildó de “magnífica” la obra del muerto; lo único que le faltó decir (por lo menos en público) fue: “¡pero la suya va a ser mejor aún!”

 

Esa propuesta, que más parece una boutade, no es sino la insinuación de un golpe de Estado.  Porque, digámoslo de una sola vez, la Sala dizque Constitucional al apenas llegar el oficio, le dará entrada, “analizará” la petición, la encontrará de acuerdo a derecho y la acordará el mismo día.  Con instrucciones de ser ejecutada al apenas aparecer en la Gaceta Oficial.  Lo que seguirá es la aparición de los famosos colectivos, dotados de motos y armas oficiales, que asaltarán las sedes parlamentarias y repetirán los hechos del 24 de enero de 1848, cuidado si con Santos Michelena muerto y todo.  Nos tocará cambiarle el nombre a la Gutiérrez: será Gladys Tadea Monagas.  Total, que ya no solo será el Estado Amazonas el que se quede sin diputados, sino todo el país.

 

Y luego vendrá la operación morrocoy para que la Tibi llame, primero al referendo revocatorio, y luego a unas parlamentarias.  Por lo menos, así sería su táctica retardatriz.  Ya ha puesto bastantes trabas para contestar lo que se le pidió: que diga decir cuál es la planilla que deberemos firmar para solicitar el fulano revocatorio.  Imagínense cómo será para convocar unas elecciones donde sabe que el partido que anida en su corazoncito va a salir con las tablas en la cabeza.  Porque esa es otra que compite con los de más arriba en eso de ser obsecuente con el poder.  Díganme lo que le declaró a Vladimir: que ella no tiene que pedir la partida de nacimiento a los candidatos; que a ellos lo que se les exige son sus cédulas.  Eso, en un país (lo sabe muy bien ella) en el que estas las expiden los cubanos, en el que se les otorga express a gente que ni español sabe hablar, en el que Rodríguez Chacín tenía no-sé-cuantas, en el que hasta uno de los terroristas belgas poseía una.  Venezuela no quiere reafirmaciones de nacionalidad de alguien tan mentiroso como el ilegítimo; mucho menos acepta que la ella actúe como su apoderada.  Lo que quiere es ver la partida de nacimiento…

 

El retardo del CNE durará hasta que, al no poder demorarlo más, aceptarán un referendo después de enero del año que viene, con lo que, constitucionalmente quedaría Aristóbulo.  Que sería una continuación de la parodia de gobierno que hemos tenido que sufrir por 17 largos años.  Mientras tanto, el dueño del circo y sus payasos y maromeros seguirán esquilmando el tesoro, sin dolerles el prójimo, sin nadie que los controle.  Que es lo que buscan… Aun así, no se salvarán de la paliza electoral.  Porque al venezolano no le gustan las injusticias.  Saldremos de Nicky.  Pero seguirán con su neo-dictadura todo lo que puedan.  Y lo que los dúctiles, los sumisos, los arrastrados como los ya mencionados logren conseguir para alargar la agonía (del pueblo, y la de ellos).  Si hoy son 112 los diputados de la alternativa democrática, después de los próximos comicios sobrepasarán los 130.  Read my lips, como dijo el papá del que olía a azufre…

hacheseijaspe@gmail.com

Humberto Seijas Pittaluga