Venezuela: ¿Logros anunciados, retrocesos clasificados?

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Antes del tiempo estipulado, Venezuela anunciaba al mundo el cumplimiento de las Metas del Milenio: territorio libre de analfabetismo (2005), reducción de la pobreza extrema, el hambre y la mortalidad infantil; mientras que la salud materna, el combate al VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, estaban siendo atendidas. En 2017, una crisis económica y la ineficacia en materia de políticas públicas, conjugadas con los silencios informativos cuando de cifras oficiales se trata, obligan a revisar estos logros. ¿Habrán quedado reducidos a un grato recuerdo revolucionario? ¿Se esconde el retroceso en terrenos ganados?

Uno de los mecanismos más efectivos de dominación es la información. En el juego de intereses y capitales no se pasa por alto el santificado recurso del dato estadístico: se valen de él para justificar, convencer y en el peor de los casos, para manipular a la audiencia. Este evangelio cuantitativo hace un daño considerable cuando se tergiversa o descontextualiza; no obstante, resulta fundamental para realizar diagnósticos, advertencias y pronósticos. Ahora bien: ¿qué efectos produce su ausencia? La carencia de datos oficiales impide el seguimiento de políticas públicas y contrario a lo deseado, desboca y fortalece los argumentos de los buitres de la opinión pública. 

En los últimos años, Venezuela ha presentado un limitado acceso a fuentes oficiales, cuyas publicaciones periódicas se han convertido en las grandes ausentes a la hora de evaluar y monitorear los diversos programas nacionales. Si hay falencias y retrocesos: ¿lo más conveniente no es asumirlos? 

Venezuela y los Objetivos del Milenio

En la cumbre del Milenio, realizada en el año 2000, 189 Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) asumieron el compromiso de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM): metas puntuales y cuantificables que debían ser cumplidas antes del año 2015. Venezuela para el año 2008 «había superado ampliamente seis de ellas». La Resolución 55/2 de la Asamblea General estipuló el compromiso de los Estados partes a no escatimar ?esfuerzos para liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema?. 

La Declaración del Milenio estableció como objetivos: 1) la erradicación de la pobreza extrema y el hambre; 2) lograr la enseñanza primaria universal; 3) promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer; 4) reducir la mortalidad de niños menores de 5 años; 5) mejorar la salud materna; 6) combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; 7) garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y 8) fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Ante el requerimiento de evaluar cuantitativamente estos propósitos, se diseñaron 48 indicadores referentes a las metas que debían ser totalmente cubiertos por los Estados. 

A modo ilustrativo, ha de considerarse que en el mundo de 1990, casi la mitad de la población de las regiones en desarrollo vivía con menos de 1,25 dólares al día; con los objetivos, en el año 2015 se redujo a 14%. También en aquella última década del siglo XX, 1.900 millones de personas vivían en pobreza extrema: un porcentaje que se redujo a 836 millones en 2015. Respecto a la tasa mundial de mortalidad de infantes menores de 5 años, se logró la reducción de 90 a 43 muertes por cada mil niños nacidos, entre el año 1990 y 2015.


Venezuela rápidamente se abocó a su cumplimiento temprano. En este país, para el año 1990 la pobreza extrema se ubicaba en 24%; había 2.7 millones de personas con hambre; se registraban 25,8 defunciones por cada mil nacidos menores de un año y la tasa de mortalidad materna era de 58,9, incrementándose a 69,9 en 1994. En relación a las enfermedades, la tasa de morbilidad por malaria (paludismo) se ubicaba en 237,7 por cada 100 mil habitantes, la tasa de incidencia por dengue en 1991 era de 32,5, mientras que la tasa de mortalidad por tuberculosis era de 4,01 por cada 100 mil habitantes en 1990.

El panorama venezolano era poco alentador.

Sin embargo, la Revolución Bolivariana logró reducir a la mitad la pobreza extrema en el año 2006: 11,1%. Seis años después, descendió a 7,1%. Con motivo del progreso en la erradicación del hambre -reducción del número total de personas subnutridas a menos de 1.3 millones en 2007-, en los años 2013 y 2015, Venezuela recibió el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) . Por si fuera poco, en el año 2014, Venezuela había disminuido su tasa de mortalidad infantil en niños menores de un año a 13,4 y a 16,8 en infantes menores de 5 años. La tasa de mortalidad por tuberculosis descendió a 2,05 en el 2014.


Aún así, quedaban deudas. La tasa de mortalidad materna era un desafío: en 2014 se contabilizaban en 72,6 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos. De forma análoga, la tasa de mortalidad por VIH se había incrementado a partir del año 2000, pasando de 5,29 fallecidos por cada 100 mil habitantes a más de 8 por cada 100 mil habitantes en el año 2012. Algunas enfermedades tampoco fueron el fuerte venezolano. Del año 2008 al 2014, la tasa de incidencia por malaria se posicionó en 293,0 ese último año, después de haberse logrado ubicar en 114,7 en el año 2008. Respecto al dengue, en 2010 la tasa de incidencia se disparó a 412,1; no obstante, se logró una reducción a 288,1 en 2014. 

En estos talones de Aquiles, se invertían recursos (500 millones de bolívares para la atención del VIH/SIDA) y entrega gratuita del tratamiento antirretroviral; se puso en marcha la Misión Niño Jesús, con la Casa de Abrigo Maternal, el Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, así como otra serie de proyectos educativos y de iniciativas que evidenciaban el trabajo en esta materia. ¿Cómo continuó la marcha?

Pobreza y hambre: ¿freno o retroceso?

Se reconoce a la pobreza en la situación donde la población se encuentra en una condición socioeconómica que le impide cubrir sus necesidades básicas. La pobreza en Venezuela se incrementó a partir de 1983 (a causa de la depreciación real de la moneda y la caída en los ingresos petroleros) y repuntó en 1989. ¿Por qué? Ese año se estrenó en Venezuela una receta neoliberal, emanada de los planes de ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial, aplicados en América Latina. Los investigadores José Ignacio Silva y Reinier Schliesser explican en "La evolución de la pobreza en Venezuela" que: «En 1989 se adopta un nuevo esquema de política económica en Venezuela, se abandona la pretensión de construir la economía en torno al Estado para dar paso a una concepción de economía de mercado, esta nueva concepción cambia radicalmente el papel de la política social y privilegia los criterios de eficiencia por encima de los criterios distributivos.» Más adelante, los autores describen que con la implementación del programa de ajuste macroeconómico -que supuso la contracción económica- la pobreza se incrementó: contrario a la promesa, la gota de "riqueza" del principio trickle down no le llegó a los pobres venezolanos.

En la actual crisis económica, los avances en materia de disminución de la pobreza se han detenido. ¿Venezuela ha entrado en un ciclo de incremento de este flagelo? La proliferación de niños en la calle y la búsqueda en la basura, enciende la alarma y lleva a revisar el comportamiento de las cifras de pobreza.

Al hacerlo, se encuentra una primera pared: las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística en su sitio web datan del año 2015. El 26 de agosto de 2016, el INE hizo público que de un total declarado de 7.364.701 hogares, el 33,1% (2.434.035) de los hogares en el país (pobreza por línea de ingreso) estaba en condición de pobreza en el primer semestre de 2015, de los que el 23,8% (1.750.665) eran hogares pobres no extremos y 9,3% (683.370) eran hogares en pobreza extrema. Esto se traduce en que entre el 2014 y 2015 unos 318.238 hogares pasaron a la pobreza, alcanzándose una cifra total de 2.434.035.

Este instituto calcula los indicadores de pobreza, valiéndose de los datos de las Encuestas de Hogares por Muestreo y de la Encuesta de Precios de Consumo, ambas de este organismo. En este sentido, la metodología que utiliza consiste en estimar la pobreza mediante la comparación del ingreso del hogar con la Línea de pobreza (relaciona el monto del ingreso, con el precio de un conjuntos de alimentos y costos de servicios de primera necesidad).

Respecto a las necesidades básicas insatisfechas el INE revela que 19,7% (1.479.894) hogares son pobres, de los que 14,8% (1.111.285) son pobres no extremos y 4,9% (368.609) hogares pobres extremos. Este método considera pobreza a "la situación de aquellos hogares que no logran reunir, en forma relativamente estable los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de sus miembros". En consecuencia, se vale de información de censos demográficos y de vivienda, considerándose necesidades asociadas a: 1) Asistencia escolar 2) Condiciones de la vivienda 3) Educación del jefe de la familia 4) Dependencia de los ocupados.

No se tienen cifras de 2016, ni del primer semestre de 2017 pero las del 2015 permite hacernos una idea. ¿O no? ¿Por qué no permitir el acceso a la micro data? No es suficiente saber cuántos pobres son, se debería poder conocer sus características, a fin de poder hilar interdependencias. No se trata de los puntos, es entender la pobreza en su complejidad. ¿Por qué no volver a realizar la Encuesta Demográfica de Venezuela (ENDEVE), levantada por última vez en 2010?

En ausencia de cifras oficiales ha nacido la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), realizada por las universidades públicas Central de Venezuela (UCV) y Simón Bolívar (USB), junto a la privada Católica Andrés Bello (UCAB). ENCOVI 2016 diferencia entre pobreza de ingreso o coyuntural y pobreza estructural. De acuerdo al ingreso, revela que el 81,8% de los hogares en este país latinoamericano vive en pobreza -30,26% son hogares con pobreza no extrema y el 51,51% se encuentran en condición de pobreza extrema-. De acuerdo a sus datos, el 93,3 % de los venezolanos no tiene suficientes ingresos para comprar alimentos (un porcentaje ampliamente replicado por los medios). El estudio distingue entre pobreza reciente (49,38%) y pobreza crónica (31,09%) y revela preocupación por el aumento de la pobreza estructural: "La pobreza reciente o temporal comienza a volverse estructural después de 3 años continuos de crisis".

Además, ENCOVI 2016 evidenció que 74,3% de las personas entrevistadas manifestaron que perdieron 8,7 kg y un 86,3% (alrededor de 9,6 millones de venezolanos) ingieren dos o menos comidas al día y en sus platos las grandes ausentes son las proteínas. 

La UCV, USB y UCAB también se dedicaron al estudio de las Misiones Sociales. Al respecto, indicaron un problema de diseño y focalización para llegar a concluir que «el programa social con mayor número de beneficiarios sigue siendo el subsidio indirecto a los alimentos básicos».

ENCOVI no revela metodología (diseño, recolección, procesamiento y análisis). Si es mucho pedir, al menos sería importante conocer el cuestionario. Si se carece de estos elementos: ¿cómo se verifican los datos?

La llamada "situación país" -un término utilizado para nombrar a esa realidad difusa que choca como un viento fuerte que corta a cada venezolano- se manifiesta en la escasez de productos provocada, la crisis económica orquestada mediante el boicot al moneda nacional; ni hablar de la inflación que se manifiesta en el remarque de los precios cada semana y que lastimosamente tampoco se cuenta con cifras oficiales actualizadas del Banco Central de Venezuela. 

Cuando callan las instituciones públicas impiden el seguimiento y rectificación de las políticas públicas. El Banco Central la última cifra oficial que suministró (a finales del año 2015) estimaba el índice de inflación en 180,9% (variación acumulada del índice nacional de precios al consumidor). Con esos silencios informativos ¿cómo se va a construir en colectivo otra realidad que permite superar la crisis?

Enfermedades: ¿silencio epidemiológico e ineficacia sanitaria?

El Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela el pasado 9 de octubre de 2017, dio a conocer 26 boletines epidemiológicos del año 2015 y otros 52 del año 2016 . Con esta publicación se detenía la oscuridad informativa que prevalecía desde octubre de 2014. 

La importancia de estos boletines radica en la necesidad de hacer seguimiento a los patrones de comportamiento de las enfermedades. En la semana epidemiológica N° 52 (del 25 al 31 de Diciembre de 2016) se revela que la mortalidad neonatal (0 a 27 días) representa un 60,08% de las muertes totales infantiles, mientras que la muerte post natal se calcula en 31,91%. Se detalla como causas: la sepsis neonatal, neumonía, membrana hialina y prematuridad. De manera que se pasó de 8.812 en 2015 a 11.466 en 2016: un incremento del 30,12%. Las entidades que presentaron mayores casos en 2016 fueron: Zulia (1.409), Aragua (888) y Distrito Capital (735). 

Respecto a la mortalidad materna, este mismo boletín evidencia que entre el año 2015 y 2016 se registró un aumento del 65,79% es decir, de 456 a 756 fallecidas, por causas hemorrágicas, infecciosas, hipertensión Inducida por el embarazo, entre otras. Zulia (107), Carabobo (76), Bolívar (58) y Distrito Capital (53) cifraron el mayor incremento.


Del mismo modo, merece atención el brote de malaria (paludismo) en el territorio nacional, con principal preocupación al sur y al oriente del país. El citado boletín informa sobre la existencia de 240.613 casos de malaria al término del año 2016, una cifra que representa un incremento del 76,4% en relación al año 2015 cuando se registraron 136.402 casos. Los estados más afectados esa semana 52 lo encabezó Bolívar (2.289), seguido de Amazonas (351), Delta Amacuro (124), Sucre (239).

En otro orden, se ha producido un interés mediático por el SIDA/VIH en Venezuela. En la voz de ONGs se reseña el creciente desabastecimiento de antirretrovirales, las fallas existentes en el suministro de reactivos, insumos para la realización de pruebas de detección primaria del VIH, de monitoreo y control para el tratamiento de la infección.

De acuerdo al Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), en el año 2016, en Venezuela se produjeron 6.500 nuevas infecciones por VIH y 2.500 muertes. Además, revela que se contabilizaron 120.000 personas que vivían con VIH en 2016, de las que el 61% tenía acceso a la terapia antirretroviral, mientras que de las mujeres embarazadas que tienen VIH, el 48% tenían acceso a tratamiento para prevenir la transmisión del virus a sus hijos. 

ONUSIDA también advierte que desde el año 2010 se ha producido un aumento del 24% en las nuevas infecciones por VIH, al tiempo que las muertes relacionadas con SIDA se han reducido al 8%. Este programa destaca la labor de Venezuela desde 1999 en el suministro de terapia antirretroviral gratuita y desde 2016, tratamiento para todos, a parte del recuento CD4. No obstante, expone que el progreso en esta materia se ha detenido: «El clima económico difícil está obstaculizando la capacidad de comprar y adquirir medicamentos, así como suministros para la prueba y la prevención del VIH. Esto ha causado escasez de medicamentos antirretrovirales y medicamentos para tratar infecciones de forma oportuna, así como preservativos masculinos y femeninos y pruebas para el diagnóstico de VIH, CD4 y carga viral y pruebas de resistencia a los medicamentos». 

De este modo, la crisis económica muestra su peor cara: conduce a la muerte. 

Más allá de la cifra y el logro...

El cumplimiento de los Objetivos del Milenio en Venezuela antes del plazo establecido, convirtió a este país suramericano en un ejemplo mundial. En 2017, este territorio presenta una crisis multicausal que ha incidido de forma negativa en sus logros y los empuja al retroceso. ¿Realmente todo depende de la "situación país"?

La pobreza está intrínsecamente ligada a las políticas públicas: en los primeros puntos de pobreza muchas personas logran mejoras; no obstante, el problema se presenta en los núcleos duros de este flagelo, que exige políticas mucho más estructurales, de largo aliento. Con el método ?línea de pobreza?, las mejoras no son necesariamente sostenibles en el tiempo. ¿Cuándo las mejoras producidas sólo por el ingreso se mantienen? No se niega, incide; pero el avance es duradero cuando se generan las capacidades en los hogares para que puedan mantener esos ingresos y el nivel de vida, ligado indudablemente a las oportunidades de trabajo. 

Otro aspecto preocupante son las múltiples desigualdades del territorio nacional: las disparidades territoriales, así como las diferencias entre las condiciones de vida de la población rural y la urbana. Todo apunta a que en las zonas rurales y más retiradas es donde resulta más difícil captar el ingreso como variable, porque hay sub-declaración de renta.

Para evitar estas disparidades en las cifras es recomendable utilizar los indicadores de pobreza multidimensionales. Es necesario no enfrascarse en el indicador sintético, sino prestar atención a las dimensiones que esos indicadores tienen. 

Respecto a las medicinas, es conocido el tráfico y de medicamentos (no muy distinto a lo ocurrido con los alimentos). Sin embargo, ¿cómo se explica que un país en guerra como Siria sea capaz de exportar medicinas a 16 países? No viene mal reflexionar acerca de cómo afrontar el grave problema de escasez de medicinas y la revisión y actuación de los cuerpos de seguridad para detener estas acciones ilícitas.

Se suele decir que «las matemáticas son el lenguaje en el que Dios escribió el universo»...Si es así que «el diablo esté en los detalles» para alertar y supervisar sobre el desempeño de las políticas públicas. Y si no hay cifras oficiales es momento de exigirlas de forma sistemática para poder contrastar. El gobierno revolucionario no está para avergonzarse y esconder; está para la revisión, rectificación y reimpulso. No está permitido vivir de la gloria pasada de los Objetivos del Milenio, hay que afrontar el reto de cumplir para el año 2030 con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.