Ricardo Gebrim: "Esperamos que en las cortes superiores se consiga impedir el cumplimiento inmediato de la pena de Lula"

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 El líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula Da Silva, ha sido condenado con ausencia de pruebas, el miércoles 24 de enero, en segunda instancia a 12 años y un mes de prisión por corrupción y lavado de dinero. Para conocer a qué intereses responde este proceso contra el hombre que encabeza todos los sondeos, en entrevista exclusiva, Bervum conversó con el abogado e integrante de la coordinación nacional de la organización política Consulta Popular y del Frente Brasil Popular, Ricardo Gebrim, para conocer: ¿Qué ocurrirá con la candidatura de Lula Da Silva? 

 El Tribunal Federal Regional de la 4ª Región (TRF4), en Porto Alegre, confirmó en segunda instancia, la sentencia emitida por el juez Sergio Moro el 12 de julio de 2017, que condenó el ex presidente Lula da Silva a prisión. La corte estuvo integrada por los jueces: João Pedro Gerban Neto, Leandro Paulsen y Victor Laus.

El conjunto de indicios en los que se basaron fue las confesiones de dos altos ejecutivos de la constructora brasileña OAS: su palabra a cambio de la reducción de sus penas.

Lula Da Silva y el pueblo brasileño han dejado claro que están dispuestos a dar la batalla frente a la judicialización de la política: esa persecución a la que apuestan los sectores golpistas en Brasil para sacar del camino a quien les impediría continuar con la entrega de la soberanía del coloso latinoamericano. 

¿Cuáles son las opciones para la candidatura de Lula Da Silva después de esta condena? Dejemos que sea el también abogado, Ricardo Gebrim, quien nos explique...

Lula: ¿Impedimiento para la legitimación del gobierno golpista?

-¿Por qué Lula Da Silva ha sido condenado en segunda instancia en este proceso que ha sido catalogado por muchos como una decisión política?

Ante todo, hagamos una lectura política del asunto. Nuestra región sufre los embates de una crisis económica mundial. ¿A quién van a hacer que pague esta una crisis? Recae sobre la clase trabajadora. Ese es el embate central que estamos viviendo, es lo que está detrás del golpe y lo que ocurre en Latinoamérica. Tenemos claro que estamos resistiendo una ofensiva contra nuestro país y todo el continente.

Ahora bien, las fuerzas que patrocinaron el golpe necesitan mantener las elecciones del 2018 porque anularlas, impedirlas o cancelarlas sería un desgaste profundo que incluso, consolidaría la narrativa del golpe. No sólo deciden mantenerlas sino que deben ganarlas, porque es la manera que tienen de legitimar a través del voto popular, un gobierno golpista, profundamente antipopular. Además, es su posibilidad de acabar con derechos sociales, conquistas y elementos fundamentales de estructura y soberanía nacional. Ese es el desafío central.  

El problema que tienen es la figura de la Lula: su significado, imagen como esperanza y portador de un programa para la gran mayoría de la población y los sectores más pobres de la sociedad. 

Por eso, tienen que impedir que Lula participe en las elecciones. Para eso empezaron una serie de procesos criminales que no tienen fundamento: están basados en denuncias de personas que hizo una colaboración premiada. Son denunciantes, criminales involucrados con corrupción que recibieron como favor del Estado la reducción de su pena o su cancelamiento en la medida que están dispuestos a denunciar a Lula. 

En cualquier parte del mundo, eso de tener testigos solamente a personas está teniendo ventajas haciendo delación premiada, fragiliza mucho como aspecto probatorio. 

En el caso de Lula, se aprovecharon del tríplex en la playa de Guarujá, que nunca estuvo a nombre de Lula y que pertenece a la constructora OAS, basándose única y exclusivamente en delatores que obtuvieron ventajas con su delación e hicieron esta condenación a Lula. 

Esta condenación parece tener el mayor detalle y minucia jurídica, pero cuando se examina el componente probatorio se percibe la fragilidad. El hecho es que condenaron a Lula en segunda instancia, después de que el juez Sergio Moro hiciera lo propio en primera instancia.

 

En nuestro sistema jurídico, aunque sean posibles recursos para el Superior Criminal de Justicia en Brasilia y el mismo para el Supremo Tribunal Federal, esos recursos y apelaciones solo pueden debatir aspectos jurídicos, desde el punto de visto de la legislación o conflicto con la ley.

El asunto del análisis y valoración de las pruebas sobre la que basaron su decisión profundamente injusta, ya no puede ser discutido. Además, activaron la condena de Lula para someterlo a prisión. 

Esta situación es bastante preocupante porque la prisión de Lula implicará una profunda reacción popular que va a perseguir el aspecto golpista de esto que están construyendo. 

No es tan simple alterar esta condena a Lula, aunque sea necesario utilizar todos los recursos.


-Usted indicaba la fragilidad de las pruebas: ¿se puede confiar en la justicia brasileña para la presentación de estos recursos?

-La cuestión ahora tiene un doble aspecto: el cumplimiento de Lula inmediatamente para la prisión o no, porque toda la jurisprudencia en Brasil, así como en otros países en Latinoamérica, contempla que aunque sea condenado, podrá comenzar el cumplimiento de la penalidad cuando son agotados todos los recursos posibles, o sea, cuando jurídicamente, se llama eso, de "transitar en juzgado". 

Por presión mediática y por todo ese proceso de la operación Lava Jato, la Corte Suprema alteró esta jurisprudencia y va a tomar en cuenta que una vez que la condena sea legitimada y asegurada por una Corte Superior, por un tribunal colegiado, tiene que comenzar a cumplir inmediatamente la pena. 

Por tanto, si Lula no consigue ahora un habeas corpus del Superior Tribunal de Justicia (STJ), va a tener que cumplir la prisión. Es una situación muy trágica y es un problema para los sectores más reaccionarios porque saben que va a generar mucha reacción popular. La gente está entendiendo lo que está pasando. 

Ahora, hay la esperanza que en las cortes superiores se consiga impedir el cumplimiento inmediato de la pena de Lula. Todo eso, guarda relación a la candidatura. 

Judicialización de la política, Lava Jato y el Grupo Globo

-Entendiendo que Lula Da Silva es objeto de una persecución de la política y que la mediática juega un papel fundamental: ¿Considera que hay un vínculo entre el caso Lava Jato y el Grupo Globo? 

-El sistema Globo ha funcionado en Brasil como un verdadero partido político del golpe. Este sistema de televisión, radio e impreso ha realizado la propagación de calumnias y difamaciones. Ha sido un actor clave como verdadera fuerza dirigente, porque es capaz de articular fuerzas económicas golpistas. 

En todos los embates que han ocurrido siempre han estado alineados a los sectores de la operación Lava Jato. Las importantes manifestaciones que se registraron en apoyo a Lula el 24 de enero no fueron transmitidas por Globo y otros sistemas de la media.

Por muy fuerte que sea su aparato mediático, están generando un problema muy grave porque la situación contra Lula ha generado mayor indignación y movilización. 

Lucha popular retorna con más fuerza

-¿Qué accione se tienen previstas para afrontar y manifestarse contra la persecución a Lula?

-El Frente Brasil Popular ha protagonizado una serie de manifestaciones muy expresivas en las ciudades de Brasil. Este proceso de movilización continúa pero estamos preparando el "Congreso del Pueblo Brasileño", probablemente sea en agosto. La idea es reunir a todos los activistas, luchadores sociales del país y movimientos, para afrontar con unidad y preparados para demostrar a la mayoría lo que ocurre y proponer la candidatura de Lula como alternativa concreta.

Entendemos que es una batalla difícil y tenemos clara la consigna que "elecciones sin Lula es un fraude".

-¿Qué efectos tendrá en América Latina los impedimentos de la candidatura de Lula Da Silva?

-La situación se propaga con buen tiempo, salvo una decisión adelantada de la Corte Suprema, lo que va a pasar es que el plazo máximo para la inscripción de las candidaturas presidenciales será el día 15 de agosto, y las elecciones están previstas para el 3 de octubre. 

Ese 15 de agosto, el Partido de los Trabajadores (PT) ya anunció que va a presentar a Lula Da Silva como su candidato y se hará ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), que tendrá que apreciar si acepta o no la candidatura. Si no acepta, el PT recurrirá a recursos.

Ante cualquier hipótesis, ese recurso va a recaer sobre la Corte Electoral que va a apreciarlo a lo largo del final de agosto. La apelación final se producirá ante la Corte Suprema a lo largo de septiembre. Es decir, hasta ese mes, se apreciará si Lula será candidato o no. 


Hoy, el líder PT tiene la mayor intención de voto. Por eso algunos sectores están muy preocupados porque se evidencia el carácter golpista y la persecución que están haciendo contra Lula. 

Los principales juristas del mundo se han pronunciado y han demostrado las fragilidades, imposibilidad jurídica y la violación de principios del proceso contra Lula. La farsa que han construido se evidencia y se va a demostrar. En este panorama, la lucha popular retoma con mayor fuerza.