Retrato racista: el otro y yo

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"No podemos ser libres hasta que ellos sean libres".

"Llegar a conocer lo que nos une. El problema no es racial, es moral".

James Balwin. Escritor estadounidense. 

Las identidades de la sociedad estadounidense han sido delineadas con el pincel del racismo. La supremacía blanca se impuso como ideología y desde entonces se erige como un pilar legitimador del poder y el orden. El reciente enfrentamiento entre extremistas blancos y anti-fascistas evidenció el estancamiento de un mundo erigido y conducido por un sistema que debe garantizar la división social, étnica, sexual, política y económica para subsistir. ¿Cómo es la relación dialéctica entre la ipseidad (conciencia reflexiva de sí mismo) y la alteridad (condición de ser otro) en Estados Unidos?

Si se es negro, Estados Unidos no es la tierra de la libertad, es un "hogar de valientes", donde usted y sus antepasados han resistido y han sido definidos por otros. Ser negro es tener seis veces más probabilidades de ir a prisión que los hombres blancos, estar a merced de la esclavitud moderna y "vivir" con el temor de ser la próxima víctima de agentes policiales o de racistas, mientras el látigo del sistema repite que usted debe limitarse a desear los privilegios de los blancos y aspirar a suplantarlos. Si se es un supremacista blanco, usted se ha convertido en defensor y útil instrumento del establishment para subyugar a otro y amparar un espejismo llamado "privilegio blanco", sin reflexionar que es un artificio para dividir a los grupos subalternos. Ambos grupos ocupan los extremos del abismo capitalista.

El 25 de marzo de 1965, en Alabama, Estados Unidos, la activista por los derechos civiles, Viola Liuzzo fue asesinada por el Ku Klux Klan. El 12 de agosto de 2017, la activista blanca, Heather Heyer, de 32 años, fue asesinada, luego de ser arrollada por un automóvil, durante una marcha de nacionalistas blancos que ostentaban pancartas del Ku Klux Klan y enarbolaban banderas confederadas. Este hecho condujo al enfrentamiento con antifascistas de los que ella hacía parte. 52 años distancian ambos fatídicos episodios, pero la causa de estas muertes sigue siendo la misma: el racismo. Él no renació. Él siempre ha estado allí. No los recuerda Medgar Evers, Vernon Dahmer, Michael Brown, Tamir Rice, Charleena Lyles, Sandra Bland, John Crawford y Philando Castile, entre muchos otros que engrosan la lista de crímenes de odio. ¿El racismo en Estados Unidos es el cimiento del ideal de América?


Después de la promulgación de legislaciones, jactarse de ser un país desarrollado y tener un presidente "negro" que llevó la guerra a otros continentes: ¿cómo se explican en Estados Unidos la existencias de guettos, la discriminación laboral, los abusos policiales y la muerte por estar en contra del racismo? El informe del Southern Poverty Law Center advierte que desde el año 2014, los grupos de odio han aumentado a 917 grupos: al contar con 130 grupos en 2016 a lo largo y ancho de Estados Unidos, fundamentalmente en el sur del país, el Ku Klux Klan continúa a la vanguardia como el ente de odio más grande del país. 

La identidad sustentada en la "raza"

La historiadora marxista, Bárbara Fields, sostiene que el concepto de "raza" es una construcción histórica que emana de relaciones sociales y del poder político y económico. La noción de raza está ligada a la de clase, motivo por el que la idea de lucha de clases es fundamental para la comprensión del racismo y el propio concepto de raza en el devenir histórico estadounidense. 

Fields afirma que el racismo de las élites devino en una ideología racial de supremacía blanca que se transformó en consenso hegemónico y con la categoría raza se justificó el racismo estructural e institucional. De esta manera, la raza es una categoría socialmente construida sobre la idea de que el hombre negro y la mujer negra son los que tienen rastros africanos, determinándose por la "regla de una gota" y cuya construcción asignó un status de clase: "la determinación de preservar a la nación en tanto país de hombres blancos es un tema central en la historia estadounidense (...) El racismo ha sido nuestro defecto más trágico. Cuestiones relacionadas con el color y la raza han ocupado un papel central en los más importantes hechos históricos y los estadounidenses aún padecen sus más explosivas consecuencias". 

La esencia del concepto de raza es ficticio pero las relaciones sociales sobre las que se fundamenta vaya que sí son muy reales. 

La cara de la supremacía blanca

Los cimientos ideológicos del "país de la libertad" descansan sobre la supremacía blanca, justamente por eso "la historia de los negros en América es la historia de América", como advertía el ensayista estadounidense, James Baldwin. La sección 2, del artículo 1 de la Constitución de Estados Unidos, mejor conocida como "compromiso de los tres quintos", estipulaba que para la representación de los estados en el Congreso de esa nación, un esclavo negro valía 3/5 de una persona (blanca). Detrás del aparato jurídico descansaba la necesidad de preservar las prerrogativas de los propietarios blancos. Culminada la guerra civil parecía que la supremacía blanca legal había llegado a su fin; sin embargo, se mantuvo por acción de líderes del sur y grupos de blancos: en 1866, Pulaski, Tennessee, nacía el Ku Klux Klan. Con esta organización, la persecución y los linchamientos de negros se convirtieron en una frecuente práctica violenta extralegal.  

En los albores del siglo XX, el Ku Klux Klan -de carácter protestante- expandió su blanco de acción: negros, católicos y judíos. La xenofobia se intensificaba. Un mayor número de seguidores se sumaron a sus filas, pero a finales de la década de los años veinte no tenía mucha fuerza. Con la llegada de las efervescentes décadas de los cincuenta y sesenta, marcadas por la lucha de los derechos civiles, el Ku Klux Klan renació para aniquilar la exigencia de reivindicaciones por parte de la comunidad afroamericana. Blancos y negros antirracistas fueron golpeados y asesinados, a manos de este grupo supremacista. Se vislumbraba luz al final del sombrío túnel del racismo con la promulgación de la ley de Derechos Civiles de 1964 y la ley de Derechos Electorales de 1965. Sin embargo, estas legislaciones no erradicaron con el racismo. Acto seguido, los partidarios de la supremacía blanca pasaron a la clandestinidad, pero no por ello, desaparecieron sus perniciosas acciones.

Los afectos a la supremacía blanca en la actualidad, se despliegan en múltiples grupos. En tiempos recientes, los neonazis se valen de los sitios web como Stormfront y Daily Stormer para propagar sus ideas. Este último sitio, despertó el rechazó del servicio de hosting donde se alojaba, luego de una despectiva publicación, alusiva a la activista Heather Heyer. De forma semejante, los nacionalistas blancos pretenden la creación de un estado blanco "puro", mientras que los neo-confederados no distan de este anhelo.


El racismo es un secreto a voces en Estados Unidos. Sin embargo, para la administración Trump este flagelo no está en el orden de sus prioridades. El periódico británico Independent sostiene que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en mayo de 2017, congeló 10 millones de dólares de subvenciones destinadas a combatir el extremismo violento en el país norteamericano. En este sentido, desde inicios de este año, la administración del magnate neoyorquino presionó para minimizar la preocupación por el extremismo blanco, al tachar a los neonazis y a los supremacista blancos del programa gubernamental llamado "Lucha contra el Extremismo Violento" (CVE, por sus siglas en inglés), dedicándose exclusivamente a lo que ellos denominan "terrorismo islámico".  

Después de producirse los eventos en Charlottesville y el guiño a la extrema derecha, Trump envalentonó a los nacionalistas blancos y los grupos fascistas. No debería extrañar, si se considera que a la cabeza del Departamento de Justicia se encuentra Jeff Sessions , adepto al Ku Klux Klan en su juventud. El "flirteo" del presidente estadounidense con las facciones fascistas ocasionó que altos ejecutivos de tres grandes empresas manufactureras renunciaran del panel asesor del magnate neoyorquino. Los jefes de la farmacéutica Merck, la compañía de informática Intel y el fabricante de ropa deportiva Under Armour dimitieron del American Manufacturing Council, a causa de la tibia y tardía respuesta de Trump ante la violencia en Charlottesville.

"Nosotros" hegemónico vs. "otros" subalterno

La investigadora colombiana, María Mercedes Gómez en su artículo Crímenes de odio en Estados Unidos. La distinción analítica entre excluir y discriminar refiere que "el temor a la disolución del "nosotros" hegemónico estimula el uso jerárquico de la violencia". De esta realidad, se desprende la "tarea [de] expresar intolerancia ante la reducción de las distancias entre nosotros y ellos, pero para que el otro/a subsista como esclavo, tiene también que mantener vivos en éste el deseo de reconocimiento y sus demandas de igualdad".

¿Cuál es el mecanismo para terminar esta partida entre oprimidos? La organización de la clase obrera blanca pasa por desmontar el mito del "privilegio blanco". Las personas blancas se convirtieron en las marionetas de las élites, los hechizaron con la falsa promesa de ser como aquellos que se benefician de su explotación. El periodista estadounidense, Richard Moser refiere que "el privilegio imperial es el modelo oculto para el intento del Partido Demócrata de disciplinar al disidente exigiendo que "revisemos" nuestro "privilegio" al respaldar el status quo como un gesto "humanitario" y un "deber de proteger" a los menos afortunados".

La gran trampa es vender el mito de la meritocracia y el trabajo duro -inspirado en la ética protestante-, para alcanzar la promesa de un estilo de vida burgués. En ese tránsito, se tiene poco tiempo disponible para detenerse a reflexionar sobre los mecanismos de legitimación del sistema y la reproducción de estas ideas y prácticas. No se logra divisar los hechos evidentes: la economía corporativa distribuye la riqueza en función al poder político, no al mérito. Si realmente las oportunidades estuvieran disponibles, los negros, mujeres y demás grupos excluidos ya habrían bebido de la savia del capitalismo en materia de riquezas y no de exclusión.

El mito del privilegio blanco tan solo funciona para sustentar el orden establecido, que tiene como pilares fundamentales: el racismo, la supremacía blanca y la explotación de clase. Los supuestos beneficios, realmente son perjuicios. Este famoso privilegio blanco, junto al racismo sistemático, impide la organización de las clases subalternas. Mantiene la división entre blancos y negros, mientras se los distrae con unas fraudulentas ofertas.  

¿La clase obrera blanca podrá verse reflejado en la comunidad negra? El escritor y ensayista estadounidense, James Baldwin, consideró que "hasta que no aceptemos que necesitamos fijar una nueva identidad todos juntos, no habrá esperanza de alcanzar el sueño americano". Que el despertar del sueño americano ante el racismo y la supremacía blanca, que motorizaron al imperio norteamericano, sean lo que lo destruya. Llegado ese día, Estados Unidos sí podrá ser llamado la tierra de las oportunidades y el país de la libertad.