Rebelión de 1967: El grito de Detroit

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"Estados Unidos tiene que cambiar o será quemado por los negros"

H.R. Brown, presidente del Comité Estudiantil Coordinador de la No Violencia.

El 23 de julio de 1967 la incursión de la policía en un local de bebidas ilegales ocasionó disturbios en Detroit: la ciudad del "sueño americano". Durante 5 días esta urbe de Michigan fue el escenario de una ocupación militar a causa del levantamiento de la población negra en contra de los abusos policiales. En esta manifestación anti-racista se registró la muerte de 43 personas, alrededor de 500 heridos y más de 7.000 personas arrestadas

Detroit ha sido condenado por las desigualdades del sistema capitalista. Ubicada estratégicamente en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, a las orillas de un estrecho entre los lagos Saint Clair y Erie; esta ciudad se encuentra acorralada por el desarrollo industrial y el racismo. Este ha sido el estigma de la población negra en Detroit a lo largo del siglo XX y el XXI. La ciudad más grande del estado de Michigan y capital del condado de Wayne, ha llevado a cuestas el peso de un pasado marcado por el espejismo de progreso desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de la década de los sesenta.

Una celebración por el regreso de veteranos de Vietnam en un bar ilegal fue interrumpida por agentes de policía. Como de costumbre, pretendían detener a personas negras. Con lo que no contaban es que mientras esperaban refuerzos, la multitud cansada de atropellos les arrojó piedras y botellas. La calle 12 y la avenida Clairmount se convertirían en escenario de la mayor rebelión de la historia de Estados Unidos contra el racismo. Los medios de comunicación se dedicaron a reseñar saqueos y los incendios que provocaron la desaparición de manzanas enteras. Sin embargo, junto a los edificios en llamas ardía la frustración y la ira contenida en la comunidad negra, ante los maltratos y la segregación.

La situación en Detroit y la discriminación en Estados Unidos, se hizo objeto de la atención internacional. El comandante Fidel Castro durante su discurso el 26 de julio de 1967 -a propósito de la conmemoración del XIV Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada- expresó su preocupación por el racismo en "el corazón industrializado" del imperialismo norteamericano: "la población negra, discriminada y explotada en Estados Unidos, se levanta cada vez más con sorprendente valor y heroísmo para exigir sus derechos y para resistir a la fuerza con la fuerza." El líder de la Revolución Cubana hizo suyas las palabras de un infante de marina negro, que después de haber combatido en el sudeste asiático, encontró su casa incendiada en Detroit: ?Bastarían unos pocos arrozales y sería lo mismo que Vietnam?.

Estructura de poder blanco

La ideología de la supremacía blanca se tejió como una red infranqueable contra la población negra que vivió en carne propia la opresión y la discriminación. En su obra Poder Negro: la política de liberación en Estados Unidos, los investigadores Stokely Carmichael y Charles V. Hamilton, definen al racismo como "la predilección de decisiones y de políticas sobre consideraciones de raza con el propósito de subordinar un grupo racial y mantener el dominio sobre dicho grupo. Tal fue la práctica de este país [Estados Unidos] hacia el hombre negro [y la mujer negra]."Precisado este punto, los autores norteamericanos distinguen entre el racismo individual y el institucional. El primero se refiere a las "actos manifiestos de individuos que causan muertes, daños, heridas o la destrucción violenta de la propiedad". El segundo tipo de racismo se "origina en el funcionamiento de fuerzas consagradas y respetadas de la sociedad, y recibe condenación pública mucho menor que el primer tipo".

Carmichael y Hamilton, revelan que el racismo institucional se sustenta en una maniobra activa y permanente de las actitudes y prácticas anti-negras: "prevalece un sentimiento de posición superior de grupo: los blancos son 'mejores' que los negros; por lo tanto, los negros deben estar subordinados a los blancos." Los orígenes de las relaciones de raza dista de sustentarse en la "raza", más bien, pueden rastrearse en "el accidente histórico", como han calificado estos autores, a la capacidad tecnológica, económica y política de los europeos para imponerse sobre colonias -y poblaciones- mediante la fuerza militar.

La ideología racial sirvió para sustentar y legitimar la hegemonía política y el dominio económico sobre la población negra. De esta manera, se desplegó en distintas instancias y se manifestó de formas concretas: desde la legislación hasta las inequidades cotidianas. El investigador Juan Carlos Palenzuela en su libro Prontuario de la Norteamérica racista refiere que "se ha comprobado que en algunos condados del Delta, las autoridades oficiales se negaron a distribuir entre afronorteamericanos los cereales y legumbres donados gratuitamente por el Gobierno Federal para nivelar los surpluses agrícolas, con el solo objeto de obligarlos a emigrar por hambre." Además, la población negra quedó confinada al ghetto, permaneció al margen de los libros de Historia al buscar las acciones de la gente negra y no encontrarse en sus líneas y entendió que era objeto de la explotación económica en pleno siglo XX. Hasta que no pudo más, la estructura de poder blanca le negó a la comunidad negra su derecho a la educación libre de segregación, a la igualdad para tener acceso a los servicios públicos, el tratamiento de la justicia y por supuesto, el ejercicio del derecho al voto.

En junio de 1966, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos reveló las condiciones de empeoramiento de la población negra en ese país. Los investigadores Carmichael y Hamilton, citan a William Price para advertir que en 1948, "la proporción de varones no blancos sin trabajo entre las edades de catorce y diecinueve años era de 7,6%. En 1965, el porcentaje de desempleo en ese mismo grupo de edad fue de 22,6%." Estos porcentajes contrastan con "las cifras correspondientes a los varones blancos desempleados [que] fueron el 8,3% en 1948 y el 11,8% en 1965."

Como la conciencia y la capacidad de indignarse ante la inequidad no es cuestión de color de piel, en Estados Unidos la desigualdad racial fue combatida por negros y blancos. En este sentido, Palenzuela revela que "en una serie de actos, grupos de ciudadanos negros y blancos siguieron en su mayor parte las vías pacíficas y legales a través del sistema gubernamental para llevar a cabo un ataque concertado hacia la solución del problema. La resistencia ocasional presentada a las exigencias de los afectados dio por resultado, algunas veces, manifestaciones violentas y espectaculares; pero, si bien es cierto que fueron escandalosas, fueron en realidad menos frecuentes que las manifestaciones pacíficas".

Opresión y efervescencia

La década de los sesenta estuvo marcada por la guerra. Eran tiempos de la helada y dilatada contienda bélica entre estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), así como de la repudiada Guerra de Vietnam: en 1966 las tropas estadounidenses en ese país alcanzaban los 445.000 combatientes y ya habían muerto más de 6.000.

El 2 de julio de 1964, el entonces presidente Lyndon B. Johnson firmó la Ley de Derechos Civiles, que prohibía la segregación en todos los lugares públicos y exigía iguales oportunidades de trabajo para todas las razas. Un año después, se promulgó la Ley de Derecho al Voto, que prohibió la discriminación al ejercicio de este derecho, basado en la raza. Aún así, los abusos continuaron. En consecuencia, fueron tiempos de trastornos sociales. En las urbes del país de "la libertad" las injusticias políticas fueron contrarrestadas con activismo por los derechos civiles.

El brazo sangriento del racismo contraatacó: se cobró la vida Medgar Evers en 1963, Malcom X, en 1965, Martin Luther King en 1968, por mencionar algunos líderes. En 1964, se produjo el secuestro y asesinato de los jóvenes activistas Andrew Goodman, de 21 años; James Chaney, de 21 años, y Michael Schwermer, de 24 años. No es posible olvidar el homicidio de Viola Liuzzo, una mujer blanca luchadora por los derechos civiles de los negros, que fue asesinada por el Ku Kux Klan. Los responsables de la muerte de Liuzzo: Collie Wilkins; el informante del FBI Gary Rowe; William Eaton y Eugene Thomas fueron arrestados. Sin embargo su juicio fue anulado. Durante esos años, también se recurrió a la quema de iglesias como medida de intimidación en el sur de Estados Unidos.

El 15 octubre 1966 irrumpió un freno a la discriminación y se potenció la lucha por los derechos de la comunidad negra: Huey Percy Newton y Bobby Seale fundaron el Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa, En Oakland, California. Los principios de esta organización descansaban sobre las premisas del marxismo-leninismo: apostaban por la destrucción del sistema capitalista y la edificación del socialismo. Newton y Seale condensaron sus ideas en un programa de 10 puntos. Destaquemos el primero de ellos: "Queremos libertad. Queremos poder determinar el futuro de nuestra comunidad negra"; el tercero: "queremos que el capitalista deje de robar a nuestra comunidad negra" y el sexto: "queremos el fin inmediato de la brutalidad policial y del asesinato del pueblo negro".

La investigadora Mérida Doussoou, sostiene en su artículo La historia de las Panteras Negras que este partido emprendió novedosas acciones para defender los derechos civiles de la comunidad negra, como el patrullaje por las calles de Oakland para evitar las golpizas policiales contra los negros. En este sentido, el miembro fundador del movimiento, Bobby Seale, consideraba: "habíamos dado con una fórmula única. Demostramos de una forma concreta a la comunidad lo que representaba el orgullo negro, enfrentándonos a los policías como iguales, e incluso cuestionándolos, y todo ello sin salirnos de la ley".


El boom industrial: lucha de clases, lucha racial

Alguna vez Detroit fue la capital mundial del automóvil y el modelo de desarrollo industrial capitalista por excelencia. Durante la Segunda Guerra Mundial, los tanques y aviones fabricados en Detroit hicieron que Estados Unidos fuese conocido como "el arsenal de la democracia". En tiempos de postguerra, tres grandes automotrices -General Motors, Ford y Crysler- construyeron sus plantas en esta ciudad, después de conformar el complejo militar-industrial y haberse dedicado a la "tecnología de matar", tal como se refiere el experto en armas, Eric Prokosch, así lo reseña el investigador estadounidense Nick Turse en su artículo ¿Volver al futuro con el complejo?.

Detroit prosperó sobre la plataforma del "sueño americano" con su población de 1,8 millones de habitantes. La corriente de "progreso" consolidó a una clase media blanca, al tiempo que llamó la atención de personas negras que buscaban dejar atrás las condiciones de trabajo de los estados del sur. Así, se convirtieron en obreros de estas fábricas, atraídos por los sueldos y las ventajas laborales. Sin embargo, esta población tuvo restricciones para tener acceso a la vivienda y quedaron confinados al ghetto. Esta situación se replicó en varias ciudades del nordeste del país: "la expansión del ghetto produjo tantas fricciones, que frecuentemente se arrojaban bombas en casas propiedad de negros en los vecindarios en crecimiento", explican los investigadores estadounidenses Stokely Carmichael y Charles V. Hamilton.

A pesar de estas condiciones, florecieron iniciativas sociales y culturales. Fred Vitale, trabajador jubilado de Ford y veterano socialista refiere en una entrevista sobre la bancarrota en Detroit, que en la ciudad del estrecho tenía presencia el movimiento República Nueva África, que demandaba la creación de estado independiente en el sureste de Estados Unidos, habitado por negros; la indemnización por daños a los descendientes de africanos por la esclavitud, la segregación producto de las leyes de Jim Crow -que profesaban la doctrina "separados pero iguales", vigente entre 1876 y 1965- y otras prácticas racistas; así como un referéndum para que la comunidad negra tuviera el derecho de decidir su ciudadanía. También se fortaleció la Liga Obrera Revolucionaria Negra, una organización política conformada por activistas negros de la industria automovilística de Detroit. En materia cultural, Detroit vio nacer a importantes músicos de jazz y al movimiento Motown.

Detroit grita

La noche del domingo 23 de julio de 1967, en una comunidad plagada de injusticias, un arresto policial prendió la mecha de la rebelión más importante contra el racismo en los Estados Unidos. El ejército y la Guardia Nacional se desplegaron con tanques y ametralladoras: 43 muertos, 467 heridos, más de 7.200 personas detenidas y 3.000 edificios saqueados y quemados: "un potente símbolo del rechazo negro a una democracia de propietarios que seguía tratándolos como a ciudadanos de segunda clase", explica el historiador británico Niall Ferguson en su libro El triunfo del dinero: cómo las finanzas mueven el mundo.


La noche del domingo 23 de julio de 1967, en una comunidad plagada de injusticias, un arresto policial prendió la mecha de la rebelión más importante contra el racismo en los Estados Unidos. El ejército y la Guardia Nacional se desplegaron con tanques y ametralladoras: 43 muertos, 467 heridos, más de 7.200 personas detenidas y 3.000 edificios saqueados y quemados: "un potente símbolo del rechazo negro a una democracia de propietarios que seguía tratándolos como a ciudadanos de segunda clase", explica el historiador británico Niall Ferguson en su libro El triunfo del dinero: cómo las finanzas mueven el mundo. Por su parte, el citado investigador Palenzuela advierte que "algunas autoridades suponen que el número total de muertos en aquellos [disturbios], cifrado en 43, no es sino un tercio total verdadero y que los dos tercios restantes eran gentes sin que nadie los echara de menos o cuya identidad era desconocida". El malestar se extendió a varios estados, incluyendo Illinois, Carolina del Norte, Tennessee y Maryland. El grito en Detroit también se replicó en Nueva York, la vecina Rochester, al igual que Pontiac, Flint y Grand Rapids (Michigan), Toledo y Lima (Ohio), Englewood (Nueva Jersey), Tucson (Arizona) y Houston (Texas). El antecedente directo a estos acontecimientos ocurrió entre el 2 y el 17 de julio, en Newark (Nueva Jersey). Se trató de un altercado entre policías blancos y un taxista negro que ocasionó el levantamiento del ghetto de Newark. El saldo fue 26 muertos y 1.500 heridos.

En la sublevación de Detroit, rápidamente el descontento contenido se manifestó sobre propiedades. La doctora Gloria House en el ensayo Rebelión de Detroit en 1967, refiere que "aunque la rebelión de 1967 expresó la frustración de los afroamericanos y sus desventajas socioeconómicas, la élite de poder de Detroit respondió como víctima".

¿Qué llevó a los afroamericanos residentes en Detroit a estallar? En el informe del Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, titulado El disturbio de Detroit: un perfil de 500 prisioneros, los presuntos participantes de la rebelión detenidos por agentes policiales, a 11 días de los acontecimientos, fueron sometidos a una encuesta "voluntaria" para determinar las causas del levantamiento. Este Departamento junto al Instituto de Investigación de Detroit, encuestaron a 496 reclusos acerca de su situación laboral y endeudamiento, así como sus opiniones sobre las posibles causas de los hechos.

La encuesta -que no se realizó bajo rigor científico- fue "concebida y conducida para presión extrema". Las respuestas resultan reveladoras: a la pregunta "¿qué crees que causó este problema en Detroit?" Con el 30%, la brutalidad policial fue la respuesta más frecuente de los reclusos. Entre las referencias de los prisioneros se encontraron palizas y otros actos de violencia física. La segunda razón más comentada fue la "discriminación". En el informe se destaca: "algunas de estas respuestas indicaban las frustraciones y las tensiones resultantes de esfuerzos ineficaces de los negros para terminar con la segregación". También se hizo alusión a la vivienda, las condiciones de vida y la falta de oportunidades en materia de empleo.


Después de la rebelión de Detroit se produjo el "white flight": la clase media blanca abandonó la ciudad. Se estima que en 1967, 83 personas murieron en la violencia racial  en 128 ciudades.

El racismo y control capitalista

En 1965, el revolucionario, filósofo y escritor afro-caribeño, Frantz Fanon, en su obra Racismo y cultura consideraba que desde la aparición del sistema capitalista, el racismo había sido un método que ha cumplido una misión vital: la "opresión sistemática del un pueblo". ¿Cómo son los oprimidos?, se preguntaba Fanon: "En una primera fase se ha visto al ocupante legitimar su dominación con argumentos científicos y a la 'raza inferior' negarse como raza. Ya que ninguna otra solución le es permitida, el grupo social racializado ensaya imitar al opresor y a través de ello desracializarse. Comparte con la 'raza superior' las convicciones, doctrinas y otros considerandos que le conciernen."

En el siglo XX, esto parece haberse logrado "por un tiempo" a través del dinero en Detroit. La aspiración a una mejor vida hizo a muchos "desracializarse". Sin embargo, al desvanecerse el espejismo de prosperidad frente los abusos y entender que el "sueño americano" no es para todos, la frustración contenida de la comunidad negra se hizo sentir ese julio de 1967. Como la mayor pesadilla del capitalismo estadounidense ha sido cualquier llama que encienda la revolución. El castigo para Detroit no se hizo esperar, hasta hoy se paga ese precio: es una ciudad en bancarrota.






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