Pasqualina Curcio: "Los 100.000 millones de dólares de la deuda de Venezuela representan el 0,5% de las reservas de petróleo y oro del país"

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En exclusiva para Bervum, la economista venezolana, Pasqualina Curcio, expuso los mitos y realidades de la deuda venezolana, valiéndose de porcentajes y cifras. Además, develó los mecanismos encubiertos del bloqueo financiero contra este país suramericano 

Entender el asunto de la deuda venezolana resulta confuso con tanta información disímil. El zapping por Internet nos hace toparnos con titulares y las notas que custodian donde se lee: «S&P rebaja calificación crediticia de Venezuela a default selectivo» o «Al borde del default, Venezuela enfrenta jornada crucial con acreedores» de forma fragmentada nos presentan un panorama sombrío que nos hace preguntarnos: ¿Venezuela cayó en default?  

Ante este escenario mediático, acudimos a Pasqualina Curcio para comprender y obtener algunas respuestas. Curcio es egresada de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1992, quien realizó un Magister en Políticas Públicas en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA-Venezuela) en 1995 y obtuvo el título de doctora en Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar el año 2003. 

El primer aspecto que nos aclara la profesora Curcio es: ¿a cuánto asciende la deuda de Venezuela? "La deuda actual no llega a 100.000 millones de dólares. De acuerdo a la programación de pago debería pagarse hasta el 2038. Cada año, el compromiso tanto del capital como de los servicios de la deuda, se va amortizando capital". 

Curcio subraya que Venezuela pagó en los últimos 5 años alrededor de 71.000 $ millones, un pago que hizo en el marco de un escenario de caída de los precios del petróleo. "Como es de conocimiento, este recurso es la principal fuente de ingresos de divisas en Venezuela, alrededor del 95%. En este sentido, ¿cómo catalogaría la deuda? es una deuda que si se ha podido pagar, el resto que queda por pagar uno esperaría que perfectamente que en 20 años puedan ser honrados los compromisos." 

En el proceso de entendimiento de la deuda en Venezuela, es válido el cuestionamiento si en este caso se refiere a: ¿refinanciamiento, reestructuración o de ambas? La profesora precisa que "hasta donde han dicho las autoridades, se habla de una reestructuración. Esto lo que significa es que con los mismo tenedores de bonos se renegocian las condiciones. No se llaman nuevos tenedores."

Después del llamado del presidente Nicolás Maduro, el 13 de noviembre de 2017, el Palacio Blanco, ubicado en Caracas, fue escenario de una reunión de la comisión presidencial -encabezada por el vicepresidente ejecutivo, Tarek El Aisami- con 414 acreedores. Al respecto, Curcio comenta: "Entiendo que se está en una reestructuración. Habría que ver qué surge de esas negociaciones". 

«Moiras» financieras y otros mecanismos encubiertos de bloqueo

¿Recuerdan el documental estadounidense Inside Job, referente a la crisis financiera de 2008? En él se relata que en el año 2007 los tres principales bancos de Islandia -Kaupthing, Glitnir y Landsbankinn-, habían sido elogiados por las calificadoras de riesgo, que les otorgaron una calificación de AAA. Acto seguido, el país quedó sumido en una crisis que estalló en el año 2008. Ni hablar del desempeño de estas corporaciones cuando siguieron "regalando" AAA sin advertir sobre activos tóxicos en poder del banco Lehman Brothers y la aseguradora AIG. Luego vino la crisis financiera del 2008, y las calificadoras se escudaron al asegurar que ellas ofrecen "opiniones". 

Las también llamadas agencias de rating se encargan de la evaluación de activos de empresas y de los países. Ellas calculan estabilidad económica y financiera de acuerdo al valor de activos, reservas, gastos e inversiones. Las "Tres Grandes" calificadoras son Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch Ratings. Todas ellas se encuentran bajo los designios del FMI, El Banco Mundial y la Comisión Europea. El riesgo país, tal como lo reseña el cuaderno del Banco Central de Venezuela El riesgo-país y sus determinantes: "El concepto de riesgo-país está asociado a la probabilidad de incumplimiento en el pago de la deuda pública de un país, expresado como una prima de riesgo. En la determinación de esta prima de riesgo influyen factores económicos, financieros y políticos que pueden afectar la capacidad de pago de un país. Algunos de ellos son de difícil medición, y de allí que se empleen diferentes metodologías que intentan cuantificar dicha prima".

Venezuela no es del agrado de estas calificadoras. A pesar que cumple con sus compromisos internacionales y posee reservas petroleras, gasíferas y de oro, el 14 de noviembre de 2017, el riesgo país se ubicó en 5.305 puntos, luego que la calificadora Standard & Poor?s declarara a este país en incumplimiento selectivo, por la demora en un pago de 200 millones de dólares. ¿Cómo se explica que en los últimos 5 años Venezuela haya pagado más de 71.000 millones de dólares de deuda y aún así el riesgo país se ha disparado? 

La economista venezolana explica que las calificadoras de riesgo "tienen tiempo ubicándonos en un riesgo país muy alto, incluso uno de los más altos del mundo. Cada vez que pagamos más de forma puntual y completa, el riesgo financiero aumenta sin ninguna explicación." 

Curcio advierte que los indicadores de los que se vale el riesgo país son fijados por el sector bancario privado. ¿Qué efectos tiene? Su explicación es bastante clara: " Si Venezuela quiere solicitar créditos internacionales, o en este caso, reestructurar la deuda, cada 100 puntos de ese riesgo país equivale a 1% de tasa de interés aproximadamente. Si nos están ubicando por los 5.000 puntos, Venezuela si quiere solicitar créditos, tiene que manejarse alrededor de un 50% de tasa de interés".

En la conversación, la profesora sostiene de forma ilustrativa que semejantes "niveles de riesgo no los tienen ni los países que están en guerras armadas". La pregunta inmediata que surge: ¿Por qué califican a Venezuela de esta manera? "Se trata de una manipulación que tiene el objetivo de encarecer y hacer más difícil el acceso a créditos financieros a Venezuela a nivel internacional", enfatiza Curcio. 

Las estratagemas financieras y económicas contra Venezuela son diversas. El pasado 25 de agosto de 2017, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para aplicar, a través del Departamento del Tesoro, sanciones contra el sistema financiero venezolano. Estas sanciones consisten en la prohibición del comercio de nueva deuda por el gobierno venezolano y la Compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA) en los mercados estadounidenses. De forma análoga, se bloqueó la negociación de algunos bonos en manos del sector público del país, con el objetivo de detener el "régimen" del presidente venezolano, Nicolás Maduro. Esta decisión se produce luego de tres rondas de sanciones dirigidas contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro y miembros de su gobierno.

La profesora Curcio expone que las sanciones tienen el propósito de imposibilitar y dificultar cualquier acceso a créditos. "Sin embargo, hay otros mecanismos del bloqueo -no necesariamente formalizados en esa orden ejecutiva- que han estado presentes de forma encubierta desde hace 5 años y la orden solo vino a formalizar algunos.

La economista venezolana se refiere al cierre de Citibank de las cuentas del Banco Central de Venezuela y el Banco de Venezuela en julio de 2016. "A través de ellas, se hacían los pagos de deuda. Eso es un mecanismo para bloquear que Venezuela pague puntualmente su deuda. También está la acción de entorpecer transacciones financieras. Los retrasos en las transacciones "son mecanismos que influyen y los mercados son muy sensibles a la información, sea o no manipulada", aclara.

¿Cuál es la intención de este modus operandi? Curcio puntualiza que de alguna forma "el efecto que esto busca es mostrar un país que está en incumplimiento de sus pagos, que va a entrar en default, que necesitan urgentemente créditos internacionales, la intervención o el embargo, como decían hacen poco, de la principal empresa que es PDVSA".

Desmitificando la deuda 

La economista Pasqualina Curcio recuerda que cuando el presidente Nicolás Maduro anunció que se iba a reestructurar la deuda también dijo que Venezuela tiene capacidad de pago de sus compromisos de deuda.

En este sentido, argumenta Curcio que "en los últimos 5 años se han pagado aproximadamente 71.000 millones de dólares en condiciones de bajos precios del petróleo, de bloqueo financiero encubierto y de agresiones económicas. No hay razones para pensar que en 20 años no se pueda pagar esa cantidad relativamente similar". 

"El año 2016 fue uno de los más difíciles en cuanto al pago de deuda. Según las programaciones, Venezuela pagó 16.000 millones de dólares y fue el año donde el petróleo se ubicó en los niveles más bajos: 20 dólares el barril. Además, registró importaciones por 17.000 millones de dólares. Eso es lo otro que se dice. Se está pagando la deuda, pero se deja de cumplir con los compromisos internos. Eso no es verdad. Los programas sociales se han mantenido".

Curcio explica que de toda la programación de la deuda, el año 2016 era la que tenía un mayor compromiso. "Ahora el año con mayor compromiso de aquí al 2038 es el año 2020. Hay que pagar alrededor de 11.000 millones de dólares. Con una perspectiva de incremento del precio del petróleo -que ya va por 61dólares el barril- no hay razones para pensar que 2018, 2019 y 2020, con esa mayor erogación que hay que hacer, no se pueda cumplir con los compromisos de deuda".

Con un énfasis particular, Curcio revela: "Los 100.000 millones de dólares de deuda de Venezuela representa el 0,5% de las reservas de petróleo y reservas de oro del país, juntas. Venezuela es la primera reserva de petróleo probadas en el mundo, alrededor de 300.000 millones de barriles y es la segunda reserva de oro, alrededor de 7.000 toneladas de oro de las cuales 4.000 ya se han certificado". 

Sin perder de vista que Venezuela tienes muchos otros recursos, la profesora detalla que el petróleo y el oro son rápidamente convertibles en divisas: bienes que se colocan fácilmente en los mercados. 

"Por eso, cuando se dice que Venezuela es un país quebrado, insolvente y no tiene capacidad para pagar su deuda no tiene ningún sentido, ni ninguna lógica. No obstante, es parte de lo que se posiciona en los medios y de lo que de alguna manera justifica ese índice de riesgo financiera", asegura. 

Otros países y sus deudas...

El interés político lleva a determinados países a ver la paja en el ojo financiero de Venezuela y no la viga en los suyos. Curcio refiere que "la deuda de Venezuela representa el 38% del PIB. Eso es relativamente bajo. ¿Por qué? La de Estados Unidos es casi el 100% de su PIB, la de España es un 100%, la de otros países europeos está cerca del 200% y en países de América Latina, la de Colombia está alrededor del 60%, si no me equivoco. Si Venezuela es un país que está en riesgo financiero, con más razón otros países."

Hay una cantidad de elementos que no se dicen, afirma Curcio. "Los medios de comunicación reseñan: ?Venezuela tardó un día en pagar los intereses de los bonos?, por ejemplo. Se deja de lado los motivos. Pero con eso, llegan a decir que Venezuela es un país quebrado, que va entrar en default, que por eso hay que embargarlo, y eso está bastante lejos de suceder".