¿Luz mediática para oposición venezolana, oscuridad para grupos anti-capitalistas en cumbre del G-20?

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Los manifestantes de diversos lugares del mundo congregados en Hamburgo (Alemania) recibieron a los líderes del G-20 con un caluroso "Bienvenidos al Infierno". Si el Hades es sombrío, también lo fue la cobertura mediática que recibieron las jornadas de protestas anti-sistema. Caso contrario ha ocurrido en Venezuela, donde la exigencia ante un cambio de gobierno ha colmado la tendenciosa atención de las agencias internacionales durante más de 100 días. Vamos a encontrar las diferencias...

No es secreto que el capitalismo es un sistema global. Desplegado y mimetizado a lo largo y ancho del planeta. Los medios de comunicación actúan como los más visibles agentes encubiertos del establisment, encargados de que los hechos sean interpretados a imagen y semejanza de los intereses de las clases dominantes, detrás de la vitrina de instituciones democráticas. Aterrizamos estas premisas a dos países y un hecho en común: Alemania y Venezuela, ambos escenarios de jornadas de protestas.

Escenarios y caldo de cultivo de la desinformación

La urbe alemana, Hamburgo, congregó durante la cumbre del G-20, celebrada el 7 y 8 de julio, a los líderes de países industrializados y emergentes, a los que los "radicales de izquierda", en resistencia al capitalismo, demandaban la protección del ambiente, la solidaridad internacional, la apertura de fronteras para los refugiados, entre otras exigencias, que fueron discutidas en una contra-cumbre en paralelo celebrada por estas mismas organizaciones.

Unos 20.000 agentes de policías con vehículos blindados engrosaron el ejército protector del encuentro de mandatarios, para combatir a las filas de los grupos de protesta, conformadas por la Asociación por la Tasación de las Transacciones especulativas y la Acción Ciudadana (ATTAC), Campact y Blockupy; el partido LINKE, movimiento "Rote Flora", así como grupos ecologistas y opositores a la globalización. El centro de gravedad del abordaje mediático sobre las manifestaciones anti-capitalistas en Hamburgo fue la violencia y destrozos de los participantes y no sus solicitudes; la victimización de las fuerzas policiales y no sus actuaciones -o si vamos más allá, las directrices que les dieron sus superiores-; al igual que el sabotaje y bloqueo a los accesos del centro de congreso donde se desarrollaba la cumbre y no cómo algunos de los líderes presentes han cerrado las fronteras a personas que huyen de las guerras, generadas o incitadas por ciertos dirigentes del G-20.

Al trasladarnos a las ciudades venezolanas, la oposición al gobierno del presidente Nicolás Maduro realiza jornadas de protestas para exigir el fin del "régimen" desde abril de este 2017. Para lograr este propósito, los manifestantes solicitan elecciones generales, la liberación de presos políticos, respeto a la Constitución y por supuesto, que no se realice la Asamblea Constituyente -aunque en el año 2014 esta era vista como la panacea por algunos líderes de oposición como Freddy Guevara -. Uno de los deseos opositores se les cumplió cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le otorgó arresto domiciliario al político venezolano de ultraderecha, Leopoldo López, quien cumple una condena de 13 años por delitos de instigación pública, daños a la propiedad, así como asociación para delinquir. Todas estas acciones se llevaron a cabo durante la iniciativa violenta conocida como "La Salida", que se cobró la vida de 43 personas.



El analista Robert Hunziker en su artículo Venezuela en llamas expone cómo es reseñada esta República Bolivariana por los grandes medios: "Reuters, The New York Times, The Washington Post, World News Tonight, donde quiera que una historia reciente de Venezuela aparezca hoy en día es derramamiento de sangre, protestas, no hay comida, la gente muere de hambre, y peor... ¡Venezuela ardiendo!" No es extraño encontrar incluso artículos donde se solicite una intervención internacional a este país que atraviesa por una compleja situación económica y social. El abogado internacional de derechos humanos, Jared Genser, en su artículo del 1 de junio, publicado en el New York Times, advierte a los policías y altos mandos del ejército las posibilidades de enfrentar a la justicia internacional si continúan la masacre a "cientos o miles de personas para mantener a Maduro en el poder". ¿Desconocerá el Sr. Genser las nefastas consecuencias de experimentos intervencionistas como el de Siria? Precisamente el presidente del país árabe en entrevista dada a los medios rusos y transmitida por RT durante 2015,   explicaba como para occidente y su poder mediático los acontecimientos sirios primero fueron "protestas pacificas", después "actuaciones de la oposición moderada" y ahora "habla de la existencia del terrorismo [...]"

Venezuela vive una ofensiva mediática, producida por los llamados tanques de pensamiento que perfeccionan las armas ideológicas. El profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Manuel Yepe, en referencia a la ciberguerra contra Venezuela, explica que los periodistas de los medios tradicionales como prensa escrita, radio y televisión utilizan las tendencias de Twitter para establecer la agenda de temas que abordarán en sus medios. Por eso "quien domina las tendencias de Twitter puede llegar a determinar los temas más hablados en los medios de comunicación del país". El profesor Yepe, recurre en su artículo a la voz del especialista Erin Gallagher, quien explica el uso de las etiquetas en esta red social y cómo al hacer click en "más reciente", se constata la cantidad de cuentas que replican la misma frase.

Este "modus operandi" no es nuevo en Venezuela. Gallangher sostiene que los investigadores de la plataforma mexicana "LoQueSigue", durante la ola de protestas de 2014 se valieron de sistemas robóticos como bots -que permite imitar el comportamiento humano y hacer retweets automáticos- con el hashtag #PrayForVenezuela, con el propósito de denunciar represión, violencia y "censura de la protesta" en este país latinoamericano. Rápidamente se convirtió en tendencia mundial, advierte Gallagher.

La reseña conveniente

La realidad está mediada por los lentes que se elijan -o interesen- para observarla. La agencia de noticias francesa AFP, eligió su óptica de los hechos de la noticia para las protestas por la cumbre del G-20: "Casi 500 policías heridos en Hamburgo por las protestas contra el G20". Desde el primer párrafo se deja claro que los manifestantes "se reagruparon en el barrio de Schanzen tras el cierre de la cumbre. Esta zona es un bastión tradicional de la izquierda radical". ¿Por qué no mencionar las agrupaciones que hicieron parte de esta jornada de protestas y sus demandas? Acto seguido, se señalan las acciones de los grupos anti-sistemas, aquellas que para el escritor Víctor Grossman, son "cosas que los medios de comunicación les encanta informar". Se trata de descripciones de este tipo: "armados con botellas, los manifestantes vandalizaron vehículos estacionados e incendiaron varios de ellos, aunque después los agentes lograron dispersarlos con gases lacrimógenos y cañones de agua, indicó la policía en Twitter." Del mismo modo, se hace eco de las declaraciones del "conmocionado" presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, por el "ansia de destrozar mostrada por los manifestantes contra la policía y los bienes de los ciudadanos". Esta información fue replicada una y otra vez por diversos portales de información.


Respecto a las acciones del rechazo al capitalismo en Hamburgo, la fuente son la policía. AFP reseña que casi 500 agentes policiales han resultado heridos en manifestaciones contra el G-20, mientras advierten no tener cifras sobre los manifestantes heridos: "en una rueda de prensa, el jefe de operaciones de la policía de Hamburgo, Hartmut Dudde, señaló que 476 agentes habían resultado heridos desde el jueves, tras un despliegue de más de 20.000 efectivos, y que 186 personas habían sido detenidas. En cambio, no hay cifras sobre los manifestantes heridos." ¿Solo la policía es válida como fuente? ¿Una agencia internacional no tiene la posibilidad de acceder a cifras de manifestantes heridos o sencillamente no es de su interés?

Judith Benda, candidata de Die Linke denunció al diario español Público que en el tratamiento informativo de la mayoría de los medios de comunicación "se los llama ''radicales'' e informan sólo de las protestas violentas, pero el pasado jueves vimos que la policía empleó cañones de agua y gas pimienta, prohibido en otros países, contra más de 10.000 manifestantes pacíficos", indicó. Así, en la reseña de las protestas de Hamburgo, la mayoría de las agencias de noticias eligieron posicionar una conveniente visión maniqueísta, donde impera un concepto dualista de bien y mal: policías víctimas de los manifestantes violentos.

Mientras tanto, Venezuela en los últimos tiempos, se ha llevado la corona en materia cobertura internacional. Es sabido que en las jornadas de protestas en este país algunos manifestantes opositores que cubren su rostro hacen uso de las llamadas bombas molotov, incendian vehículos, levantan barricadas y hasta queman personas -como fue el caso del joven fallecido Orlando José Figuera de 21 años-. Aún así, la cobertura mediática en estas latitudes también tiene sus héroes y sus villanos, pero esta vez es a la inversa: los policías son los represores y los manifestantes encapuchados, unos luchadores víctimas de las Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Cuando en realidad, hay una variopinta escala de grises en las actuaciones, tanto de las fuerzas de seguridad como en la de los manifestantes. Desde las reseñas de las grandes agencias en Hamburgo las manifestaciones se "dispersan" y en Caracas se "reprimen" en Alemania los manifestantes son "vándalos radicales" y en Venezuela "oposición pacífica y democrática".

Fuentes y fotografías: entre reconocimientos y tergiversaciones

Cuando se trata de Venezuela, los medios de comunicación nacionales e internacionales tienen una predilección por el uso de datos suministrados por organizaciones no gubernamentales (ONG). En la actualidad, la más citada es Foro Penal Venezolano, financiera por la organización estadounidense Freedom House y patrocinante por excelencia de las "guarimbas" de 2014. Su director, Alfredo Romero, el pasado 10 de julio en una rueda de prensa presentó un "Reporte de represión", en el que informa que hasta el lunes 8 de julio, 3.666 personas habían sido detenidas durante las protestas; 92 personas han fallecido en medio de éstas. Entre ellas distingue: 69 personas asesinadas durante manifestaciones y 29 relacionadas con la actuación de los cuerpos de seguridad del Estado. Romero indica además, que en este contexto durante el mes de junio hubo 24 personas fallecidas, de ellas, 19 muertes derivadas de una manifestación. No obstante, en este informe tan solo se menciona a los cuerpos de seguridad como represores o actuantes. No se encuentran cifras de cuántos funcionarios han resultado heridos y fallecidos. Sobre los linchamientos, tan solo se hace mención a uno, referente al ya citado joven Figuera.

Este tipo de cobertura sobre Venezuela, proyecta en el exterior un campo de batalla que requiere una intervención; mientras a lo interno del país se avivan las tensiones. En el marco del encendido clima de protestas, el defensor del pueblo venezolano, Tarek William Saab, denunció que en dos meses se han linchado a 30 personas en este país, siendo el caso más reciente el de un hombre que se presume iba a ser linchado en El Paraíso, una zona del noroeste de la capital venezolana. En este país se hacen cada vez más frecuentes los crímenes de odio. ¿Tendrán los medios de comunicación alguna cuota de responsabilidad en esta situación? Mientras tanto la oposición se deslinda de acciones de este tipo alegando que son acciones emprendidas por inflitrados.

Al colocarnos los lentes de la agencia británica Reuters, esto no varía, aunque sí encontramos dos fisuras en la constante. Esta agencia británica tuvo que reconocer "un error" en la publicación de una fotografía del 27 de abril, donde se mostraba la supuesta detención arbitraria de un periodista por un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), cuando lo que ocurría era el socorro del reportero.Ademas Reuters advirtió sobre la violencia de jóvenes encapuchados que "opaca llamado de la oposición venezolana a protestar pacíficamente". Unos manifestantes con el rostro cubierto que son capaces de decir "borra ese video", a un reportero de la agencia en cuestión.


En relación al llamado "trancazo" de 10 horas, convocado por la oposición venezolana, la agencia AFP hizo mención a los funcionarios y sorpresivamente, no en calidad de villanos: "nueve militares resultaron heridos: siete por la explosión de un artefacto por manifestantes en Caracas y dos por disparos cuando despejaban barricadas en las localidades de La Tahona y San Antonio, estado Miranda (norte), confirmó el general Sergio Rivero, comandante de la Guardia Nacional".

Infierno mediático

Sean hechos sobre Alemania o Venezuela, las grandes corporaciones de la información capitalista tienen el propósito de presentarnos cómo ver el mundo y lo que es aún peor, cómo pensarlo. ¿Podremos emerger de este circular infierno informativo? Quizás es posible comenzar por aplicar el programa de reflexión del cineasta Jean-Luc Godard que comentaba Pierre Bourdieu en su ensayo Sobre la televisión , respecto a la necesidad de interrogarse "políticamente [yo diría sociológicamente] sobre las imágenes y los sonidos, y sobre sus relaciones. "Significaba no decir más ''Es una imagen acertada'', sino ''Es simplemente una imagen''; no decir más: ''Es un oficial nordista a caballo'', sino: ''es la imagen de un caballo y un oficial''. Realizado este ejercicio crítico y despojados de maniqueísmo, estaremos en mejores condiciones para librar la batalla contra el sistema: a ese que no le importa quién muera o a qué país se invada, con tal de que permanezcamos en este Hades llamado capitalismo.






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