¡Implementación ya!

Por: Alejo Rivera// #Colombia // "El presidente Santos y los negociadores designados para la Mesa de Ecuador, entre ellos Frank Pearl, consideran que algunos de los acuerdos con las FARC- EP en La Habana sirven por igual al ELN. Al unísono, analistas de todas orillas políticas se pronuncian en varios sentidos (...)"

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En momentos en que el silencio de los fusiles ha dado respiro al país luego de 50 años de guerra, los asesinatos de tres líderes de la Marcha Patriótica en el departamento de Caquetá y los incidentes que dejaron dos guerrilleros de las FARC- EP muertos en Santa Rosa, Sur de Bolívar, dejan ver la amenaza que representa la postergación de la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana. A ello se suma el retraso en la instalación de la Mesa de negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional ELN, aun cuando hasta hace pocos días se le hizo creer a la opinión pública que una vez terminada la revisión del Acuerdo en La Habana, negociar con el ELN la paz completa, compromiso del Presidente Santos, sería una cuestión de unas cuantas semanas, con algunas complejidades por supuesto, pero rápidamente superables debido al tamaño y la reducida capacidad bélica del Ejército de Liberación Nacional.

La imagen de esta insurgencia en el ideario colombiano es la de una amenaza menor, casi una fuerza de segunda comparada con el dispositivo de guerra de las FARC- EP. Esta idea proviene de los análisis cuantitativos en términos militares que reducen su evaluación al número de Frentes, a la ecuación hombres?arma y a la cantidad de confrontaciones militares con las Fuerzas Armadas del Estado. Si bien esta perspectiva es importante para la definición de estrategias de combate, resulta insuficiente, pues desestima otras realidades asociadas al contexto político y social del país.

Esta guerrilla subsiste como una fuerza organizada presente en 120 municipios, con incidencia social, política y económica en la zona del Catatumbo, en Norte de Santander, en el sur de Bolívar, en Arauca, César, Antioquia, Cauca, Nariño y Valle del Cauca, territorios donde ha acompañado la lucha de Movimientos Sociales campesinos, obreros y estudiantiles, siendo este relacionamiento con las comunidades una de sus fortalezas.

"La meta del presidente Santos de cerrar definitivamente más de 50 años de guerra en Colombia, no será posible sin la implementación del Acuerdo con las FARC- EP y al menos la instalación de la Mesa de diálogo con el ELN"

Circunstancia incomprendida por los gobiernos que han intentado negociar con este grupo armado en los últimos 25 años, dándole el tratamiento de una fuerza derrotada. Nada más alejado de la realidad.

El presidente Santos y los negociadores designados para la Mesa de Ecuador, entre ellos Frank Pearl, consideran que algunos de los acuerdos con las FARC- EP en La Habana sirven por igual al ELN. Al unísono, analistas de todas orillas políticas se pronuncian en varios sentidos: Hacer unos ajustes mínimos a los acuerdos de La Habana y aplicarlos al ELN. Usar como una caja de herramientas lo concerniente al cese al fuego y la dejación de armas; no hacerlo sería hasta ridículo (sic) afirma Jorge Restrepo, Director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos. Todos coinciden en que en las negociaciones de Ecuador habrá que apurar el paso.


Los análisis apuntan a que la parte compleja de la negociación con el ELN podría estar en los tres primeros puntos de la agenda pactada con esa guerrilla, relacionados con la participación ciudadana. Lo que no se ha dicho suficientemente es que la participación ciudadana es para el ELN un elemento transversal a los 6 puntos de la agenda. Para el columnista John Mario González, esta prioridad de la participación abre la posibilidad de una mayor dilación en el proceso con el ELN, pues se traducirá en pequeños foritos, porque no serán multitudes las que vayan a ver qué hacer con el ELN.

En entrevista con el periodista Álvaro García, el Comandante Pablo Marín miembro del COSE del ELN afirmó que esa fuerza no comparte la Agenda que se tramitó en los Acuerdos de La Habana, aunque reconoce que los verdaderos logros de orden democrático que allí se expresan obedecen a las propuestas que las FARC- EP llevó a la Mesa. Pablo Beltrán, otro de sus líderes, dijo que los delegados del Presidente Santos han manifestado la necesidad de negociar rapidito con nosotros, a lo que les hemos respondido que no aceptamos unas conversaciones exprés.

La meta del presidente Santos de cerrar definitivamente más de 50 años de guerra en Colombia, no será posible sin la implementación del Acuerdo con las FARC- EP y al menos la instalación de la Mesa de diálogo con el ELN y un cese bilateral del fuego con esta insurgencia. La divergencia de temporalidad de los dos procesos y la falta de una ruta de armonización entre ellos, pueden generar enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas y el ELN en zonas veredales de concentración, en la que históricamente coinciden estas dos fuerzas alzadas en armas.

Hoy es tan frágil la situación que no es irrazonable pensar en un regreso a los peores momentos de la guerra sucia, en la medida en que fuerzas de la derecha armada aprovechan estos vacíos para atentar contra la oposición democrática del país y contra combatientes comprometidos con un ejercicio político sin armas.

!IMPLEMENTACIÓN YA!

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