China y Estados Unidos: entre el fuego y las cenizas

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La relación pendular entre Washington y Pekín oscila entre la periódica confrontación y la velada complicidad. Estados Unidos insatisfecho por el comportamiento de China, respecto a Corea del Norte, ha pasado del plano de la seducción a la provocación: ¿cuál será la jugada del gigante asiático?

La buena voluntad y la cooperación bilateral entre China y Estados Unidos parecen tener los días contados. El pasado 2 de julio, Washington paseó con el destructor norteamericano de misiles guiados, USS Stethem, por las aguas en disputa del mar de la China Meridional. La navegación se realizó a 12 millas náuticas de la isla Tritón, que forma parte del archipiélago de Xisha, también conocidas como Paracelso. Este territorio insular es reclamado por China, Vietnam y Taiwán. Pekín sostiene que estas islas pertenecen al territorio chino de acuerdo a la Ley de la República Popular China sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua. Por eso, respondió a esta "provocación militar y política" con barcos de guerra y aviones cazabombarderos, a fin de realizar advertencias al buque estadounidense.

Pasos para reavivar una confrontación

El tránsito del destructor estadounidense por aguas en disputa forma parte del más reciente ensayo del presidente Donald Trump para despertar la ira del dragón asiático. Sus tácticas previas así lo revelan. El pasado martes 27 de junio, el Departamento de Estado en su informe anual, rebajó a China en la lista de países que luchan contra la trata de personas. Mediante el portavoz de la cancillería china, Lu Kang, Pekín reaccionó instando a Washington a no realizar declaraciones irresponsables.

Aunque pudiera ser considerado un hecho de segundo orden, la siguiente táctica -emprendida contra la mayor iniciativa comercial y geopolítica de nuestro tiempo que despierta el recelo tanto de Nueva Dehli como de Washington- le suma leña a la estrategia de la Casa Blanca: Trump y el primer ministro indio, Narendra Modi, emitieron el 27 de junio una declaración conjunta referente a la iniciativa "un cinturón, una ruta", en la que se exhorta a naciones de la zona a sumarse a la conectividad regional mediante "un desarrollo transparente de la infraestructura y el uso de prácticas de financiación de la deuda responsables, al tiempo que se garantice el respeto de la soberanía y la integridad territorial". Ankit Panda, editor de la página The Diplomat, advierte que la citada declaración se produjo luego de un párrafo sobre libertad de navegación y sobrevuelo, seguido de otro referente a la resolución pacífica de conflictos "territoriales y marítimos". ¿Antesala de la venidera provocación con el USS Stethem?

Acto seguido, el jueves 29 de junio, la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCen) apuntó contra el banco de Dandong, por supuestas actividades financieras ilegales con Corea del Norte, relativas a los programas de misiles balísticos del país asiático. No obstante, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, advirtió que la sanción no estaba dirigida al gobierno de China. De forma análoga, la empresa de transporte marítimo Dalian Global Unity Shipping Co., Ltd. fue objeto de sanciones.

Pero sin lugar a dudas, la joya de la corona fue la aprobación a Taiwán -la "provincia rebelde"- de la venta de 1,4 mil millones de dólares en armas. Aún resta que este paquete sea aprobado por el Congreso, pero la administración de Trump ya ha manifestado la intención de cumplir la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979, donde se estipula que Estados Unidos se compromete a ofrecerle armas para su autodefensa del país, a pesar de que el imperio norteamericano reconoce a "Una sola China". ¿Una factura a China por la falta de rendimiento deseado en el caso Corea del Norte?

Estados Unidos: ¿le ronca en la cueva a China?

Washington incursiona en el mar de la China Meridional, escudándose en el argumento de aguas internacionales. Esta práctica la realiza lo "para demostrar la vigencia de la libertad de navegación". El talón de Aquiles de la defensa del gigante asiático podría ser su franja marítima, que aunque está protegida por el collar de perlas chino -constituido en su mayoría por enclaves estratégicos, destinados a contener a India y a Estados Unidos, extendidos desde el Mar Rojo y el Golfo Pérsico hasta el mar del sur de China- es este mar el recordatorio de la llegada de invasiones japonesas y de países occidentales de las que fue objeto Pekín en el pasado.

Las llamadas operaciones de libre navegación -FONOP por sus siglas en inglés- no son nuevas. Cada cierto tiempo, Washington envía buques de guerra y navega dentro de las 12 millas náuticas de las cuantiosas islas en disputa del mar de la China Meridional y Oriental. La administración de Donald Trump, estrenó el programa FONOP el 25 de mayo de este 2017, con el paseo del buque de guerra de la armada estadounidense, USS Dewey, que navegó a 12 millas náuticas del arrecife Mischief en las islas Spratley. Con este tipo de acciones, la Casa Blanca ha pretendido contrarrestar la expansión del gigante asiático, que ha construido islas artificiales y las ha equipado militarmente.

¿Por qué tanto revuelo?

La Declaración sobre el Mar de China Meridional 1992 fue una importante iniciativa de los 10 países miembros de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (Asean), donde se hacía énfasis en la necesidad de resolver los problemas de soberanía de las islas en disputa. Más recientemente, el 4 de noviembre de 2002, firmaron la "Declaración sobre la Conducta de las Partes en el Mar de China Meridional", donde se avanzó en materia de seguridad regional y se calmaron las aguas. No en vano, el canciller chino, Lu Kang, luego de la provocación con el USS Stethem, expresó que el trabajo conjunto entre Pekín y los países miembros de la Asean había logrado disminuir las tensiones en la zona, pero "Estados Unidos, que deliberadamente provoca problemas en el Mar Meridional de China, avanza en dirección opuesta a los países de la región que aspiran a la estabilidad, cooperación y desarrollo", así lo indicó mediante un comunicado.

Sin embargo, realmente, el conflicto no ha abandonado estas aguas: está contenido. Las disputa por las islas Spratly y las islas Paracelso son deudas de larga data y de carácter multinacional. De acuerdo al investigador y vicealmirante, Julio Albert Ferrero, se fundamentan en la historia, la geografía y las extensiones de sus plataformas continentales, de las zonas económicas exclusivas, de sus mares territoriales y en las reivindicaciones "res nullius" sobre los archipiélagos.

China, Filipinas, Malasia, Vietnam, Brunei y Taiwán mantienen disputas en el mar del sur de China. El analista Tom Clifford sostiene que esta zona es abundante en pesca, depósitos de petróleo y gas; por ella transita el 50% del tráfico marítimo mundial y genera alrededor de 5 billones de dólares cada año. No conforme con esto, el mar de la China Meridional es una ruta marítima que comunica Europa, África y el Océano índico con Asia Oriental.

El corazón euroasiático late y no es por Trump

Un nuevo capítulo de las relaciones entre Estados Unidos y China se escribirá en la cumbre del G-20 en Hamburgo este 7 y 8 de julio, donde el presidente Xi Jinping se reunirá por segunda vez con su homólogo Donald Trump, luego de sostener un encuentro en la residencia de Mar-a-Lago en Florida, el pasado 6 y 7 de abril. Esta vez, el magnate neoyorquino tendrá que lidiar con una variable esencial: la creciente alianza entre China y Rusia. El oficial de la armada y analista de la CIA, Ray McGovern manifiesta que es cosa del pasado la ventaja tomada por Richard Nixon y Henry Kissinger de la rivalidad chino-soviética: "la ecuación estratégica ha cambiado notablemente y el acercamiento entre China y Rusia señala un movimiento tectónico en detrimento de Washington, un cambio -en gran parte- por las acciones de Estados Unidos que han empujado al acercamiento de estos dos países". ¿La Casa Blanca pagará la arrogancia del pasear por el Mar de la China Meridional?





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