Arcelia Flores: "Túnez presenta un problema multifactorial originado por una crisis económica no resuelta desde 2010"

bervum


El 8 de enero de 2018 estallaron protestas anti-austeridad en Túnez. Los manifestantes exigen la retirada de los aumentos en los alimentos e impuestos contemplados en la Ley de Presupuesto 2018, aprobado por el parlamento de ese país el 10 de diciembre de 2017. El Fondo Monetario Internacional (FMI), de la mano con el gobierno tunecino, estableció condiciones para el otorgamiento de préstamos, que se evidencian en este plan anual. A propósito de estos sucesos, Bervum conversó con Arcelia Flores Castro, licenciada y Magíster en Derecho, especialista en temas africanos y de coyuntura internacional. ¿A qué responden las protestas en Túnez?

Túnez se convirtió en un estado independiente en 1956, liderado por el presidente Habib Bourguiba, quien había jugado un papel fundamental en la liberación de su país del colonialismo francés y enarbolaba las banderas de una política secular moderada. No obstante, bajo su liderazgo, el país africano gozaba de ayudas económicas y militares de Estados Unidos. 


El economista, Michel Chossudovsky, recuerda que en enero de 1984 ocurrieron los primeros "disturbios del pan", a causa del aumento del 100 por ciento en el precio de este alimento. ¿Adivinen que institución fue la responsable? El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigió este incremento para cumplir con el programa de ajuste estructural (PAE) de Túnez y la eliminación de subsidios a los alimentos como una condición para un acuerdo de préstamo con esta institución. Bourguiba terminó retractándose de esta alza de precio. Aún así la agenda neoliberal provocó el desempleo y la inflación. 

El 7 de noviembre de 1987, se sustituyó al presidente vitalicio Bourguiba por el primer ministro Ben Ali, alegándose la deteriorada salud del mandatario, pero lo que no se dijo es que detrás de esta jugada se perseguía el desmantelamiento del nacionalismo poscolonial, que llevaría a un proceso de privatización, supervisada por el FMI y el Banco Mundial.

¿Cómo fue la política interior y exterior del nuevo mandatario? De acuerdo al escritor Alexander Frolov "el mercado financiero de Túnez se liberalizó y se eliminaron las restricciones a una parte considerable de las importaciones. El FMI otorgó a Túnez una calificación crediticia muy alta. Pero Ben Ali cometió el mismo error que Bourguibahad cometió en su época. Cuando fue reelegido en 1994, hizo todo lo que pudo para protegerse de las nuevas reelecciones. De hecho, él también se convirtió en un presidente de por vida". 


En enero de 2008, se registraron manifestaciones en Redhayef, una ciudad minera del sur del país, protagonizada por trabajadores y los jóvenes protestaban por los salarios y por el paro. Sin embargo, el país más pequeño del Magreb permaneció en el olvido hasta el 17 de diciembre de 2010 cuando estallaron protestas masivas en la ciudad de Sidi bu Zib. Para ese momento, la desigualdad en el país era tan grave que el 60% de la población con menos ingresos percibe solo el 30%, en contraste con el otro 40% que se quedaba con el 70% de los ingresos. Sin importarle el panorama, el FMI presionaba para la adopción de mayores políticas de austeridad relativas al gasto.

En ese contexto de protestas, Ben Ali prometió crear 300.000 empleos para los jóvenes, disminuir los precios de los alimentos y productos básicos, retirar la censura de medios de comunicación pero ya era demasiado tarde. Ben Ali renunció a la presidencia el 14 de enero de 2011 y huyó del país, después de 23 años de gobierno. 


Nuevamente, en Túnez han estallado protestas anti-austeridad. El 8 de enero de 2018, los manifestantes salieron a las calles de este país africano en más de 10 ciudades para rechazar el aumento de los impuestos y el presupuesto de 2018. El principal sindicato de esa nación, Unión General Tunecina del Trabajo, exigió un incremento en el salario mínimo y ayuda para las familias pobres. A fin de frenar el descontento, el ministro de asuntos sociales, Mohamed Trabelsi, anunció el 13 de enero, una ayuda mensual a las familias necesitadas aumentaría de 150 dinares a entre 180 y 210 dinares.Por su parte, el Fondo Monetario Internacional dice que el país más pequeño del Magreb ha dado un paso "audaz" e "importante" en la adopción del presupuesto de 2018. Este plan emana de reformas acordadas por el FMI y el gobierno tunecino. "Las formas de pago" para el pueblo incluyen la depreciación de la moneda nacional, el dinar tunecino; disminuir los subsidios a la energía y recortar la masa salarial del sector público. ¿Cuáles son las consecuencias de continuar bajo los designios de los donantes económicos? ¿Cuál es el pronóstico par Túnez. Dejemos que sea la especialista en temas africanos, Arcelia Flores, que nos ayude a dilucidar estas inquietudes...

Túnez y el FMI

-¿Qué demanda el pueblo tunecino? 

-En particular, lo que están exigiendo son dos cosas: es que no haya alza a los precios productos básicos, que es evidentemente, donde la mayoría de la población se ve más afectada y, en segundo lugar, lo que tiene que ver con un paquete de nuevos impuestos, se busca que éstos no entren en vigor.

En lo personal, creo que lo que más los afecta es el alza de los productos básicos.


-Antes de la llamada Primavera Árabe, Túnez ya tenía acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ¿Cuáles han sido las consecuencias más perjudiciales de este tipo de instituciones contra este país del Magreb?

-No es exactamente que sea el Fondo Monetario Internacional (FMI) en sí mismo, de manera unilateral. Es más bien como cuando uno va al banco y pide un crédito. Cuando se tiene la necesidad de solventar alguna situación, sabe que le van a cobrar determinado interés. Entonces, lo del FMI, el Banco Mundial y otras instituciones de esa naturaleza, son exactamente las mismas reglas. Te prestan el dinero para lo que necesites, pero obviamente tienes que cumplir con determinados pagos en determinados plazos. Sin embargo, como país, para cumplir con eso, te tienes que ceñir a un programa que contempla la reducción de tus gastos habituales. 


Efectivamente, en 2010 entraron en vigor una serie de reformas que en ese tiempo, impulsó el entonces presidente Zine El Abidine Ben Ali, quien gobernó Túnez por más de 23 años. A cada país le toca en momentos diferentes, a veces regionalmente como lo que ocurrió en 2010 y el 2011, cuando coincidió que en el Magreb, el norte de África, la mayoría de esos países estaba en un solo paquete , viéndose obligados a cumplir esas reglas. 

Entre otras razones, políticas sobre todo, por regímenes que habían durado 20 y 30 años en el poder, hubo esa serie de manifestaciones que conocemos bajo la denominación genérica de Primavera Árabe. Respecto a estas políticas, los gobiernos, dependiendo del corte y la tendencia ideológica, decidieron entrar o no en los préstamos del FMI. 

En el caso de Túnez, tanto en 2010 como en 2016, el presidente decidió solicitar unos préstamos, siendo una continuidad. Pero el país, lo que tiene es una grave crisis económica que se ha visto incrementada por otra serie de problemáticas no resueltas: no hay empleo para los jóvenes y se dan otras situaciones, como el uso de una excesiva violencia para contener manifestaciones. 

Es una especie de problema multifactorial originado por una crisis económica no resuelta desde 2010.

El Magreb y los paquetes económicos

-Mencionaba el escenario del 2010, cuando varios países del Magreb tenían este tipo de paquetes: ¿Qué ha cambiado desde ese momento? ¿Por qué Túnez no ha salido de la crisis económica a pesar de los préstamos?

-Cuando ocurrió la Primavera Árabe, Túnez y Egipto derrocaron a los gobernantes que tenían varias décadas. Pero en el caso de países como Argelia y Marruecos (rey Mohamed VI), impulsaron una serie de acciones para regresar los subsidios a los productos que tenían un alza en el precio. Es decir, los gobernantes prefirieron que el gobierno asumiera el subsidio para que no se les viniera toda la masa de personas en contra y se viera el régimen derrocado.

En lo que tiene que ver con los otros países, empezando por el caso de Túnez, es un problema multifactorial. Se resolvieron unos pero otros se mantuvieron y han ido evolucionando. Después del derrocamiento de Zine El Abidine Ben Ali, este país atravesó una transición que le llevó varios años desde 2011. Lograron reformar su constitución y el régimen político, pero siguen ahogados en la crisis económica porque inciden otros factores en el escenario internacional: no se logra salir de la crisis de 2008.

De forma paralela, otros acontecimientos que le afectan a Túnez, como en 2015, ocurren un par de atentados terroristas que afectaron de manera directa en una de sus mejores maneras de obtener ingresos: el turismo. Entonces, esto no le perjudica a la clase privilegiada pero sí, a la clase media baja, porque el gobierno tiene que seguir emprendiendo estas acciones de recortes presupuestales para efectos de cumplir con el FMI.


-Como nos explicaba, los gobiernos de Marruecos y Argelia asumieron el subsidio, mientras que en Túnez se le impone la carga al pueblo. ¿Cuál es el contrastes entre ambas decisiones?

-No es que hayan mejorado. Fue más bien una decisión inmediata para no ser derrocados. Recodemos que Marruecos es una monarquía y Argelia no, aunque su gobernante lleva varios años en el poder. En ambos casos, fue una medida para salvarse, de no ser devorados por la vorágine que fue la Primavera Árabe.

En esos casos, no hubo una mejora económica para la población. Lo que es cierto, es que fue una medida para tratar de contener a la población y que dejara de manifestarse en contra de un régimen político que no sólo les brindaba los subsidios, sino el mínimo respeto a los Derechos Humanos.

Por ejemplo, en el caso de Marruecos, junto con otras problemáticas vinculadas al conflicto que mantiene este país respecto al Sahara Occidental y la invasión que hizo de ese territorio, lo real es que la población marroquí sigue igual o más afectada que en 2011.

En el caso de Argelia mejoró en promedio, pero a lo largo de estos años, lo real es que no salimos de la crisis mundial. Por eso, no se puede resolver con tanta facilidad un problema económico de fondo.

Consecuencias de las protestas

-¿Cuál es el pronóstico para Túnez de cara a las elecciones en 2019?

-No me aventuraría a plantear un escenario porque lo primero que hay que pensar es ver cómo evolucionan estas manifestaciones. Es de llamar la atención que en estas protestas de la actualidad, a diferencia de las del año 2011, por causas además muy similares, el ejército sí está interviniendo en contra de los manifestantes.

En 2011, y antes de que Ben Ali fuera derrocado, el ejército fue neutral. Nunca atacó a los manifestantes, desobedeciendo con esto instrucciones de los altos mandos. Esto fue un factor clave, porque el ejército tuvo una actitud en pro del derrocamiento de Ben Ali.

En esta ocasión no. Lo que no se puede negar es que son una serie de protestas en 20 de sus 24 provincias. En algunas ciudades ocurren con mayor intensidad que en otras, pero también tenemos que ir viendo cómo se van desarrollando. Si la plataforma política que está vigente y convoca a manifestaciones se incrementa, seguramente el tono de la represión y del foco mundial será Túnez. En este escenario todo puede pasar y cambiar.

A lo mejor muchas cosas se modifican en este 2018.


-¿Cree que estas protestas tendrán una repercusión en el Magreb?

-De momento no lo creería, cada país tiene su propio proceso que se vinculan con la Primavera Árabe. Lamentablemente, debemos recordar que Túnez era el país que se consideraba más avanzado en toda la problemática lo real es que vemos no logra su ciclo transicional desde el punto de vista político y económico por las razones comentadas. Sin embargo, tampoco lo logra Egipto, Libia, mientras que Argelia y Marruecos están en stand by (sin conflictos).

De momento no creería que se va a volver a esparcir esta euforia revolucionaria, como en algún momento se le llamó a la revolución del Jazmín de 2011 en Túnez. 


Alberto Morales