Trump se olvida de Marte y apuesta por un retorno a la Luna

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El presidente de EEUU, Donald Trump, dio luz verde a una nueva estrategia espacial que aspira a volver a enviar astronautas a la Luna e hipotéticamente a Marte.

"No solo plantaremos nuestra bandera y dejaremos nuestra huella sino que estableceremos las bases para una eventual misión a Marte. Y quizá, algún día, a muchos más mundos más allá", dijo Trump.

La fecha del anunció no podía ser más simbólica: en el 45 aniversario de la última vez que un humano pisó el satélite.

Se supone que doce astronautas, todos estadounidenses, descendieron al suelo lunar entre 1969 y 1972. En plena Guerra Fría, esto supuso un hito geopolítico de EE UU en su rivalidad con la Unión Soviética. Los astronautas de la misión Apolo 17, Eugene Cernan y Harrison Schmitt (que acudió al acto en la Casa Blanca), fueron los últimos en pisar el satélite: el 11 de diciembre de 1972.

Sin embargo, esta vez, la directiva que firmó el republicano no detalla ni los plazos ni el presupuesto para esa misión, claves para que la promesa se convierta en realidad.

Pese al énfasis nacionalista en la misión, el documento señala, sin entrar en detalles, que EE UU colaborará con otros países y el sector privado para desplazar a astronautas a la Luna y "desarrollar la tecnología y los medios" necesarios para una exploración humana de Marte y otros planetas.

El Gobierno de Trump ya había dado a entender que apostaba por un retorno a la Luna. La nueva política, basada en recomendaciones del Consejo Espacial Nacional, supone un viraje respecto a la de la anterior Administración de Barack Obama.

Recordemos que 2004, el entonces presidente estadounidense, George W. Bush, abogó por enviar misiones con astronautas a la Luna entre 2015 y 2020. Pero en 2010 su sucesor, el demócrata Obama, canceló este programa y puso todos los esfuerzos en mandar un humano a Marte, algo que confió podía ocurrir antes de 2030.

Mientras tanto, otras potencias, como Rusia, Europa, Japón y China, han mostrado interés en misiones lunares al mismo tiempo que florecen iniciativas privadas para hacer vuelos turísticos alrededor del satélite. Sin embargo, la NASA estimó en 2005 que volver a la Luna podía costar 100.000 millones de dólares. Eso es cinco veces el presupuesto actual de la agencia. 

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